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sábado, 8 de marzo de 2025

LECCIÓN 67: El Amor me creó a Su Semejanza.



1. La idea de hoy es una afirmación exacta y cabal de lo que eres. Por eso es por lo que eres la luz del mundo. Por eso es por lo que Dios te designó como el salvador del mundo. Por eso es por lo que el Hijo de Dios apela a ti para su salvación. Él se salva por razón de lo que eres. Hoy haremos todo lo posible por llegar a esta verdad acerca de ti y por darnos cuenta plenamente, aunque sólo sea por un momento, de que es verdad.


2. Durante la sesión de práctica más larga pensaremos en tu realidad y en su naturaleza completamente inalterada e inalterable. Comenzaremos repitiendo esta verdad con respecto a ti y luego pasaremos unos minutos añadiendo algunos pensamientos afines, tales como:


La Santidad me creó santo.

La Bondad me creó bondadoso.

La Asistencia me creó servicial.

La Perfección me creó perfecto.


Cualquier atributo que esté de acuerdo con la definición que Dios tiene de Sí Mismo es apropiado. Hoy estamos tratando de enmendar tu definición de Dios y de reemplazarla por la Suya. Y también estamos tratando de recalcar el hecho de que formas parte de Su definición de Sí Mismo.


3. Una vez que hayas reflexionado sobre varios de estos pensamientos afines a la idea de hoy, trata, durante un breve intervalo preparatorio, de vaciar tu mente de todo pensamiento y de ir más allá de todas las imágenes y conceptos que tienes de ti mismo hasta llegar a la verdad en ti. Si el Amor te creó a semejanza de Su Propio Ser, ese Ser tiene que estar en ti. Y tiene que estar en alguna parte de tu mente donde lo puedas encontrar.


4. Tal vez te resulte necesario repetir la idea de hoy de vez en cuando a fin de reemplazar aquellos pensamientos que te distraigan. Puede que también descubras que aun esto no es suficiente y que necesitas seguir añadiendo otros pensamientos relacionados con la verdad acerca de ti. Sin embargo, tal vez puedas superar todo eso y, valiéndote del intervalo en el que tu mente está libre de pensamientos, quizá puedas llegar a la conciencia de una luz resplandeciente en la cual te reconoces a ti mismo tal como el Amor te creó. Confía en que hoy harás mucho por acercarte a esa conciencia, tanto si sientes que has tenido éxito como si no.


5. Hoy te resultará especialmente beneficioso practicar la idea del día tan a menudo como puedas. Necesitas oír la verdad acerca de ti tan a menudo como sea posible, debido a que tu mente está llena de falsas imágenes de sí misma. Sería sumamente beneficioso que te recuerdes a ti mismo, cuatro o cinco veces por hora, o incluso más si fuese posible, que el Amor te creó a Su Semejanza. Oye en esto la verdad acerca de ti.


6. Trata de darte cuenta, durante las sesiones de práctica más cortas, de que no es tu diminuta y solitaria voz la que te dice esto. Se trata de la Voz de Dios, recordándote al Padre y a tu Ser. Se trata de la Voz de la Verdad, substituyendo todo lo que el ego te dice acerca de ti con la simple verdad acerca del Hijo de Dios. El Amor te creó a Su Semejanza.


REFLEXIÓN: 


La idea de hoy no nos es ajena pues la mayoría de nosotros escuchó alguna vez que “Dios es Amor”, y cuando hoy nos dicen que “El amor me creó a Su Semejanza” no ponemos en duda que eso es verdad. Lo irónico es que crecimos escuchando todo lo contrario sobre nosotros, y creo jamás nadie nos dijo que éramos la encarnación del "Amor". Todos alguna vez leímos la Biblia en la infancia, y Jesús representaba el amor de Dios, es decir, sólo Él podía encarnar el amor porque hasta ese momento, cuando nos hablaban del Hijo de Dios, jamás pensamos en incluirnos. Y en la iglesia nos decían que éramos hijos de Dios, pero como un formalismo, porque primaba la insistencia en nuestro pecado original, y en nuestra culpa, y en que si no nos confesábamos antes de comulgar estábamos cometiendo un pecado mortal, o que nadie se iba directo al cielo después de morir, sino que había sólo dos opciones: el purgatorio o el infierno. No había mucha ilusión de poder salvarnos sin pasar primero por el purgatorio porque siempre nos dijeron que era el paso obligatorio para purgar nuestros múltiples pecados aquí en la tierra, y que a excepción de los “santos”  que iban directo al cielo, nosotros teníamos que sufrir las consecuencias de haber nacido con la “mancha del pecado original”.  Estoy  segura que muchos de nosotros, que estamos en este  camino, alguna vez sentimos esa extraña sensación de incomodidad porque nos parecía contradictorio que un Dios que era puro amor, quisiera que pasáramos por algún sufrimiento para poder llegar a Él. Hoy siento gozo al confirmar mis presentimientos de la infancia, ya que efectivamente sólo podemos ser semejantes a quien nos creó, y no hay condiciones para llegar a Él, sino solamente creer que somos santos, bondadosos, serviciales, perfectos, etc., porque  así es nuestro Creador. Y esto hay que experimentarlo cada día, desde que sale el sol hasta que se oculta, sin viajar al pasado o pensar en el futuro, porque al ser Dios un eterno presente, sólo ahí podemos ser como Él.


ORACIÓN: 


Padre Amado, me creaste a Tu imagen y semejanza, y sólo ahora soy consciente de la magnitud de quién soy. Ayúdame a ocupar mi lugar en este mundo ilusorio que me confunde haciéndome creer que soy un indigno hijo tuyo. Dame la gracia de vivir como lo que soy: Un Santo Hijo de Dios. Amén.


2 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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