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domingo, 9 de marzo de 2025

LECCIÓN 68: El amor no abriga resentimientos.



1. Tú, que fuiste creado por el Amor a Su Semejanza, no puedes abrigar resentimientos y conocer tu Ser. Abrigar resentimientos es olvidarte de Quién eres. Abrigar resentimientos es verte a ti mismo como un cuerpo. Abrigar resentimientos es permitir que el ego gobierne tu mente y condenar al cuerpo a morir. Quizá aún no hayas comprendido del todo lo que abrigar resentimientos le ocasiona a tu mente. Te hace sentir como si estuvieras enajenado de tu Fuente y fueras diferente de Él. hace creer que Él es como aquello en lo que tú piensas que te has convertido, pues nadie puede concebir que su Creador sea diferente de sí mismo.


2. Escindido de tu Ser, el cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. ¿Podría ser todo esto el resultado de abrigar resentimientos? ¡Desde luego que sí! Pues aquel que abriga resentimientos niega haber sido creado por el Amor, y en su sueño de odio su Creador se ha vuelto algo temible. ¿Quién podría tener sueños de odio y no temer a Dios?


3. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos forjarán una nueva definición de Dios de acuerdo con su propia imagen, como que Dios los creó a semejanza de Sí Mismo y los definió como parte de Él. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos sentirán culpabilidad, como que los que perdonan hallarán la paz. Y es igualmente cierto que aquellos que abrigan resentimientos se olvidarán de Quién son, como que los que perdonan lo recordarán.


4. ¿No estarías dispuesto a abandonar tus resentimientos si creyeras que todo esto es cierto? Tal vez creas que no puedes desprenderte de tus resentimientos. Esto, sin embargo, no es más que una cuestión de motivación. Hoy trataremos de ver cómo te sentirías sin ellos. Si lo logras, aunque sea brevemente, jamás volverás a tener problemas de motivación.


5. Comienza la sesión de práctica más larga de hoy escudriñando tu mente en busca de aquellas personas que son objeto de lo que según tú son tus mayores resentimientos. Algunas de ellas serán muy fáciles de identificar. Piensa luego en los resentimientos aparentemente insignificantes que abrigas en contra de aquellas personas a quienes aprecias e incluso crees amar. Muy pronto te darás cuenta de que no hay nadie contra quien no abrigues alguna clase de resentimiento. Esto te ha dejado solo en medio de todo el universo tal como te percibes a ti mismo.


6. Resuélvete ahora a ver a todas esas personas como amigos. Diles a todas ellas, pensando en cada una por separado:


Te consideraré mi amigo, de manera que pueda recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo.


Pasa el resto de la sesión tratando de imaginarte a ti mismo completamente en paz con todo el mundo y con todas las cosas, a salvo en un mundo que te protege y te ama, y al que tú, a tu vez, amas. Siente como la seguridad te rodea, te envuelve y te sustenta. Trata de creer, por muy brevemente que sea, que no hay nada que pueda causarte daño alguno. 7Al final de la sesión de práctica di para tus adentros:


El amor no abriga resentimientos.

Cuando me desprenda de mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo.


7. Las sesiones de práctica cortas deben incluir una rápida aplicación de la idea de hoy tal como se indica a continuación, la cual deberá hacerse siempre que surja un pensamiento de resentimiento contra alguien, tanto si esa persona está físicamente presente como si no:


El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser.


Además de eso, repite la idea varias veces por hora de la siguiente manera:


El amor no abriga resentimientos. Quiero despertar a la verdad de mi Ser dejando a un lado todos mis resentimientos y despertando en Él.


REFLEXIÓN:


Está claro que abrigar resentimientos es una señal inequívoca de que hemos olvidado quienes somos. Y no hay excepciones, es decir, no hay un sólo ser que haya sido creado y que pueda ser excluido de esta premisa: “El amor no abriga resentimientos”. Surge una pregunta: ¿Por qué si hemos sido creados por el Amor, abrigamos resentimientos? La respuesta obvia para muchos de nosotros es:  Porque se nos olvidó quienes somos. Pero para que uno olvide quién es, tienen que haber sucedido muchas cosas que hicieron que nos apartáramos del “Amor”, y UCDM nos dice que “abrigar resentimientos” es verse a sí mismo como un cuerpo.  Entonces parece que todo lo que nos aparta del amor tiene que ver con nuestra parte material, y que el resentimiento nace desde este estado, porque al ser espiritual no se le puede ofender. Al menos eso es lo que entiendo. Entonces eso que hemos llamado pecado es tener sueños de odio, y por eso viene el temor que no es desconocido para nosotros porque nos enseñaron a vivir en medio de ese sentimiento. Cuántas veces escuchamos: ¡Confiésate que has pecado! Y venía el miedo espantoso no sólo por tener que sentarnos frente a otro ser humanos a decirle las “cosas terribles” que habíamos hecho, sino también por esa angustiosa sensación de no poder mirar al cielo porque nos daba vergüenza lo que Dios pudiera estar pensando de nosotros. Por eso aprendimos a temer a Dios, porque también aprendimos a sentirnos “horribles pecadores” indignos de perdón. Y es que ese mantra que para muchos de nosotros, afortunadamente, ya es ajeno, fue casi como una bandera en nuestra vida: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…”.  Agradezco al Amado Maestro Jesús que vino a enseñarnos el perdón,  y que tan amorosamente dio  testimonio de su amor cuando sin pronunciar palabras condenatorias, nos mostraba que al no juzgar no hallábamos culpables,  como en el pasaje de la mujer adúltera, o la samaritana, quienes al estar frente a un ser que conocía todos sus “errores”, no diremos “pecados”, pero que en vez de señalarlas les ofreció sus amorosas palabras, no tuvieron más remedio que seguirlo y caer a sus pies olvidando y sanando su pasado repleto de equivocaciones. Y  además,  no tenían motivos para resentimientos, porque éstos sólo nacen cuando somos señalados de manera inclemente. Claro está que abrigamos resentimientos porque hemos olvidado quienes somos, pero si ya nos recordaron nuestro origen, nada de lo que suceda en este mundo material nos debe afectar. Somos Hijos de Dios creados a su imagen y semejanza, y hoy es el día perfecto para creerlo y no abrigar más resentimientos, porque lo que sucedió ayer ya no existe. Y el mañana, lo construimos con nuestros actos de hoy, por eso tampoco debemos perder un segundo del presente pensando en un tiempo inexistente. 


ORACIÓN:


Padre, que hoy no abrigue resentimientos, que hoy no desperdicie un segundo de mi presente recordando un pasado que quedó atrás, o anhelando un futuro inexistente. Hoy quiero ser parte del Eterno Presente que Tú eres en donde sólo encuentro paz. Amén.


2 comentarios:

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Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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