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Mostrando las entradas con la etiqueta Santo Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas
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viernes, 19 de septiembre de 2025

LECCIÓN 262: No dejes que hoy perciba diferencias.



1. Padre, sólo tienes un Hijo. Y es a él a quien hoy deseo contemplar. Él es Tu única Creación. ¿Por qué habría de percibir miles de formas en lo que sigue siendo uno solo? ¿Por qué habría de darle miles de nombres, cuando uno solo basta? Pues Tu Hijo tiene que llevar Tu Nombre, ya que Tú lo creaste. Que no lo vea como algo ajeno a su Padre o a mí. Pues él es parte de mí así como yo de él, y ambos somos parte de Ti que eres nuestra Fuente. Estamos eternamente unidos en Tu Amor y somos eternamente el santo Hijo de Dios.


2. Nosotros que somos uno, queremos reconocer en este día la verdad acerca de nosotros. Queremos regresar a casa y descansar en la unidad. Pues allí reside la paz, la cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte.


REFLEXIÓN:


Tengo un cuerpo que “es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura”, porque es un instrumento “para sanar a la mente que tenía como propósito matar”, y sólo por eso “el cuerpo es santo”. Es así como nos podemos considerar “eternamente el santo Hijo de Dios.”.  Pero esto no es posible en “soledad”, ya que no puedo sanarme ni salvarme solo, como nos lo recuerdan en el capítulo 5 (¿Qué es el cuerpo?): 


“El hijo de Dios busca la mano de su hermano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él”.


Si no queremos percibir diferencias, debemos tener siempre presente que  todos “somos uno”, y en unidad podremos regresar a nuestro hogar donde reside la verdadera paz.


ORACIÓN:


Padre, hoy entiendo que “sólo tienes un Hijo”, porque la Unidad es lo que me integra a mi hermano. Él es yo, y yo soy él, y así en unión te pedimos que podamos reconocer nuestra grandeza ya que nos une eternamente “Tu amor y somos eternamente el santo Hijo de Dios”. Amén.



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


¿Qué es el cuerpo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/5-que-es-el-cuerpo.html


viernes, 5 de septiembre de 2025

LECCIÓN 248: Lo que sufre no forma parte de mí.



1. He renegado de la verdad. Que sea ahora igualmente firme y reniegue de la falsedad. Lo que sufre no forma parte de mí. No soy aquello que siente pesar. Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. Lo que muere, en realidad nunca vivió, y sólo se burlaba de la verdad con respecto a mí. Reniego ahora de todos los conceptos de mí mismo y de los engaños y mentiras acerca del santo Hijo de Dios. Ahora estoy listo para aceptarlo nuevamente como Dios lo creó, y como aún es.


2. Padre, mi viejo amor por Ti retorna y me permite también amar nuevamente a Tu Hijo. Padre, soy tal como Tú me creaste. Ahora recuerdo Tu Amor, así como el mío propio. Ahora comprendo que son uno.


ORACIÓN:


Padre, hoy acepto mi verdad:


El sufrimiento no forma parte de mí,

el dolor es una ilusión de mi mente,

lo que vive no puede morir

porque existe eternamente.


Soy el Santo Hijo de Dios

magnánimo y radiante,

y estoy listo para recibir

todo lo que mi Padre me dio,

porque la Grandeza es mi origen.


Retorno al Amor

que siempre estuvo ahí

latente y dormido

esperando despertar

del sueño del olvido.


¡Amén!



Lecturas complementarias:


Segunda parte: Introducción: 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html



¿Qué es el mundo?:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/3-que-es-el-mundo.html


miércoles, 25 de junio de 2025

LECCIÓN 176 (Repaso lecciones 161 y 162)



Quinto repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/quinto-repaso-introduccion.html


Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


1. (161) Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


2. (162) Soy tal como Dios me creó.

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


ORACIÓN:


Padre, me honro y honro a mis hermanos. Somos tus hijos y hemos heredado la perfecta santidad porque fuimos creados a  imagen y semejanza Tuya. Guíanos para que la valía y grandeza de Cristo se manifieste en nuestra vida. Amén


lunes, 7 de abril de 2025

LECCIÓN 97: Soy Espíritu.



1. La idea de hoy te identifica a ti con tu único Ser. No acepta una identidad dividida ni trata de formar una unidad entrelazando factores opuestos. Simplemente declara la verdad. Practica hoy esta verdad tan a menudo como puedas, pues extraerá a tu mente del conflicto y la llevará a los serenos campos de la paz. Ni el más leve escalofrío de miedo se presentará, pues habrá sido absuelta de la locura al haber abandonado la ilusión de una identidad dividida.


2. Volvemos a declarar la verdad acerca de tu Ser, el santo Hijo de Dios que mora en ti, Cuya mente ha sido restituida a la cordura. Eres el Espíritu que ha sido amorosamente dotado de todo el Amor, la paz y la dicha de tu Padre. Eres el Espíritu que completa a Dios Mismo y que comparte con Él Su función de Creador. Él está siempre contigo, tal como tú estás con Él.


3. Hoy trataremos de acercar todavía más la realidad a tu mente. Cada vez que practicas, te vuelves cuando menos un poco más consciente, ahorrando en algunas ocasiones mil años o más. Los minutos que dedicas se multiplican una y otra vez, pues el milagro hace uso del tiempo, pero no está regido por él. La salvación es un milagro, el primero y el último; el primero que es el último, pues es uno.


4. Eres el Espíritu en cuya mente mora el milagro en el que el tiempo se detiene; el milagro en el que un minuto que se dedique a la práctica de estas ideas se convierte en un lapso de tiempo ilimitado e infinito. Da gustosamente, pues, estos minutos, y cuenta con Aquel que prometió infundirlos de intemporalidad. Él respaldará cada pequeño esfuerzo que hagas con toda Su Fortaleza. Concédele hoy los minutos que Él necesita para poder ayudarte a entender con Él que eres el Espíritu que mora en Él y que hace un llamamiento a todo ser vivo a través de Su Voz; el Espíritu que ofrece Su visión a todo aquel que se la pide y que reemplaza el error con la simple verdad.


5. El Espíritu Santo se regocijará de tomar cinco minutos de cada hora de tu tiempo para llevarlos alrededor de este mundo afligido donde el dolor y la angustia parecen reinar. No pasará por alto ni una sola mente receptiva que esté dispuesta a aceptar los dones de curación que esos minutos brindan, y los concederá allí donde Él sabe que han de ser bien recibidos. Y su poder sanador aumentará cada vez que alguien los acepte como sus propios pensamientos y los use para curar.


6. De esta manera, cada ofrenda que se Le haga se multiplicará miles de veces y decenas de miles más. Y cuando te sea devuelta, sobrepasará en poderío la pequeña ofrenda que hiciste, en forma parecida a como el resplandor del sol es infinitamente más potente que el pequeño destello que emite la luciérnaga en un fugaz instante antes de apagarse. El constante fulgor de esta luz permanecerá contigo, y te guiará más allá de las tinieblas y nunca podrás olvidar el camino otra vez.


7. Comienza estos gratos ejercicios con las palabras que el Espíritu Santo te dice, y deja que su eco reverbere por todo el mundo a través de Él:


Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo.


Expresado a través de ti, el Espíritu Santo aceptará este regalo que recibiste de Él, aumentará su poder y te lo devolverá.


8. Ofrécele gustosamente hoy cada sesión de práctica. Y Él te hablará, recordándote que eres Espíritu, uno con Él y con Dios, uno con tus hermanos y con tu Ser. Escucha las garantías que te da cada vez que pronuncias las palabras que Él te ofrece hoy, y deja que le diga a tu mente que son verdad. Utilízalas contra cualquier tentación, y evita las lamentables consecuencias que la tentación trae consigo si sucumbes a la creencia de que eres otra cosa. 5El Espíritu Santo te brinda paz hoy. Recibe Sus palabras y ofréceselas a Él.


REFLEXIÓN:


Creo firmemente que “Soy Espíritu” en cuya mente mora el milagro. Acepto que el poder sanador del Espíritu Santo me otorgue los dones de curación por haber dedicado parte de mi tiempo para proclamar que en verdad “Soy Espíritu”. Mi ofrenda la hago desde el corazón porque creo que se “multiplicará miles de veces y decenas de miles más”, cual resplandor infinito del sol, que me “guiará más allá de las tinieblas”, para nunca jamás “olvidar el camino otra vez”.


¡“Soy Espíritu”!


ORACIÓN:


“Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo”. Amén.


NOTA: 


¡Amo esta oración! Desde que la leí por primera vez sentí que resumía las enseñanzas de UCDM. Me la aprendí de memoria, la pronuncio de día, de noche, y especialmente cuando siento la fragilidad del día a día. Además, si nos pidieran expresar con palabras quién es Jesús, y qué nos vino a enseñar, esta oración plasmaría perfectamente lo que Él  es, y la esencia de sus enseñanzas. Muy seguramente esta frase fue reservada para la época en que fue canalizada, porque pronunciada en Su época, hubiera sido tomada como una “blasfemia”. Hoy ya estamos preparados para aceptar que  somos “Espíritu”, y para integrar las enseñanzas que de ello se deriva. Jesús lo dijo, como aparece en el Evangelio de Lucas 6:40:


“El discípulo no es superior a su maestro; pero todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro”. Con las enseñanzas de UCDM nos estamos perfeccionando para ser como nuestro Maestro.

sábado, 8 de marzo de 2025

LECCIÓN 67: El Amor me creó a Su Semejanza.



1. La idea de hoy es una afirmación exacta y cabal de lo que eres. Por eso es por lo que eres la luz del mundo. Por eso es por lo que Dios te designó como el salvador del mundo. Por eso es por lo que el Hijo de Dios apela a ti para su salvación. Él se salva por razón de lo que eres. Hoy haremos todo lo posible por llegar a esta verdad acerca de ti y por darnos cuenta plenamente, aunque sólo sea por un momento, de que es verdad.


2. Durante la sesión de práctica más larga pensaremos en tu realidad y en su naturaleza completamente inalterada e inalterable. Comenzaremos repitiendo esta verdad con respecto a ti y luego pasaremos unos minutos añadiendo algunos pensamientos afines, tales como:


La Santidad me creó santo.

La Bondad me creó bondadoso.

La Asistencia me creó servicial.

La Perfección me creó perfecto.


Cualquier atributo que esté de acuerdo con la definición que Dios tiene de Sí Mismo es apropiado. Hoy estamos tratando de enmendar tu definición de Dios y de reemplazarla por la Suya. Y también estamos tratando de recalcar el hecho de que formas parte de Su definición de Sí Mismo.


3. Una vez que hayas reflexionado sobre varios de estos pensamientos afines a la idea de hoy, trata, durante un breve intervalo preparatorio, de vaciar tu mente de todo pensamiento y de ir más allá de todas las imágenes y conceptos que tienes de ti mismo hasta llegar a la verdad en ti. Si el Amor te creó a semejanza de Su Propio Ser, ese Ser tiene que estar en ti. Y tiene que estar en alguna parte de tu mente donde lo puedas encontrar.


4. Tal vez te resulte necesario repetir la idea de hoy de vez en cuando a fin de reemplazar aquellos pensamientos que te distraigan. Puede que también descubras que aun esto no es suficiente y que necesitas seguir añadiendo otros pensamientos relacionados con la verdad acerca de ti. Sin embargo, tal vez puedas superar todo eso y, valiéndote del intervalo en el que tu mente está libre de pensamientos, quizá puedas llegar a la conciencia de una luz resplandeciente en la cual te reconoces a ti mismo tal como el Amor te creó. Confía en que hoy harás mucho por acercarte a esa conciencia, tanto si sientes que has tenido éxito como si no.


5. Hoy te resultará especialmente beneficioso practicar la idea del día tan a menudo como puedas. Necesitas oír la verdad acerca de ti tan a menudo como sea posible, debido a que tu mente está llena de falsas imágenes de sí misma. Sería sumamente beneficioso que te recuerdes a ti mismo, cuatro o cinco veces por hora, o incluso más si fuese posible, que el Amor te creó a Su Semejanza. Oye en esto la verdad acerca de ti.


6. Trata de darte cuenta, durante las sesiones de práctica más cortas, de que no es tu diminuta y solitaria voz la que te dice esto. Se trata de la Voz de Dios, recordándote al Padre y a tu Ser. Se trata de la Voz de la Verdad, substituyendo todo lo que el ego te dice acerca de ti con la simple verdad acerca del Hijo de Dios. El Amor te creó a Su Semejanza.


REFLEXIÓN: 


La idea de hoy no nos es ajena pues la mayoría de nosotros escuchó alguna vez que “Dios es Amor”, y cuando hoy nos dicen que “El amor me creó a Su Semejanza” no ponemos en duda que sea verdad. Lo irónico es que crecimos escuchando todo lo contrario sobre nosotros, y creo jamás nadie nos dijo que éramos la encarnación del "Amor". Todos alguna vez leímos la Biblia en la infancia, y Jesús representaba el amor de Dios, es decir, sólo Él podía encarnar el amor porque hasta ese momento, cuando nos hablaban del Hijo de Dios, jamás pensamos en incluirnos. Y en la iglesia nos decían que éramos hijos de Dios, pero como un formalismo, porque primaba la insistencia en nuestro pecado original, y en nuestra culpa, y en que si no nos confesábamos antes de comulgar estábamos cometiendo un pecado mortal, o que nadie se iba directo al cielo después de morir, sino que había sólo dos opciones: el purgatorio o el infierno. No había mucha ilusión de poder salvarnos sin pasar primero por el purgatorio porque siempre nos dijeron que era el paso obligatorio para purgar nuestros múltiples pecados aquí en la tierra, y que a excepción de los “santos”  que iban directo al cielo, nosotros teníamos que sufrir las consecuencias de haber nacido con la “mancha del pecado original”. 


Estoy  segura que muchos de nosotros, que estamos en este  camino, alguna vez sentimos esa extraña sensación de incomodidad porque nos parecía contradictorio que un Dios que era puro amor, quisiera que pasáramos por algún sufrimiento para poder llegar a Él. Hoy siento gozo al confirmar mis presentimientos de la infancia, ya que efectivamente sólo podemos ser semejantes a quien nos creó, y no hay condiciones para llegar a Él, sino solamente creer que somos santos, bondadosos, serviciales, perfectos, etc., porque  así es nuestro Creador. Y esto hay que experimentarlo cada día, desde que sale el sol hasta que se oculta, sin viajar al pasado o pensar en el futuro, porque al ser Dios un eterno presente, sólo ahí podemos unirnos a Él.


ORACIÓN: 


Padre Amado, me creaste a Tu imagen y semejanza, y sólo ahora soy consciente de la magnitud de quién soy. Ayúdame a ocupar mi lugar en este mundo ilusorio que me confunde haciéndome creer que soy un indigno hijo tuyo. Dame la gracia de vivir como lo que soy: Un Santo Hijo de Dios. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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