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jueves, 6 de noviembre de 2025

LECCIÓN 310: Paso este día sin miedo y lleno de amor.



1. Quiero pasar este día Contigo, Padre mío, tal como Tú has dispuesto que deben ser todos mis días. Y lo que he de experimentar no tiene nada que ver con el tiempo. El júbilo que me invade no se puede medir en días u horas, pues le llega a Tu Hijo desde el Cielo. Este día será el dulce recordatorio que me haces para que Te recuerde; la afable llamada que le haces a Tu santo Hijo; la señal de que se me ha concedido Tu Gracia y de que es Tu Voluntad que yo me libere hoy.


2. Este día lo pasaremos juntos tú y yo. Y todo el mundo unirá sus voces a nuestro canto de gratitud y alegría hacia Aquel que nos brindó la salvación y nos liberó. Nuestra paz y nuestra santidad nos son restituidas. Hoy el miedo no tiene cabida en nosotros, pues hemos dado la bienvenida al amor en nuestros corazones.


REFLEXIÓN:


Este día y cada día tenemos que vivirlo como si no existiera nada más, como si fuera un instante eterno en el que lo único que tenemos que hacer es estar con Dios. Si Él es nuestra fuerza, sólo eso necesitamos para transitar cada día sin miedo. Hace poco escuché que alguien dijo: “Si hubiera…”. Y sus palabras tenían un matiz de  tristeza. Pero el hubiera no existe porque es una proyección del pasado. Y no sólo no existe, sino que cuando decimos “hubiera”, nos hacemos daño porque es una forma de negar la perfección del presente, de negar que todo lo que hicimos tuvo sentido y que nada estuvo fuera de lugar, y es una forma de agregar más dolor  a nuestra vida. Todo lo que “encierra” esa palabra se convierte en suposiciones que nos causan frustración y nos roban la paz. 


Por eso la lección de hoy es tan importante: Es un llamado a vivir en el ahora, sin miedo y ondeando la bandera del amor. Quizás alguna vez hemos pensado que es muy fácil comprenderlo, pero muy difícil realizarlo. Pero la forma de hacerlo es empezar ya, hoy, en este instante, sin importar lo que pasó el segundo antes, o lo que puede suceder un segundo después. Es algo así como cuando un niño empieza a caminar: está  gateando y de repente da sus primeros pasos, y si se cae, no da la vuelta para iniciar de nuevo, simplemente se levanta y sigue, y un día cualquiera lo vemos correr, y ya jamás volverá a gatear. Quizás así mismo debemos empezar a vivir en el ahora, sin miedo, porque además tenemos la certeza de que nuestro Padre nos ha concedido Su Gracia,  y nuestros pasos están guiados por  Su Voluntad, que no es otra que nos liberemos.


ORACIÓN:


Padre, acepto pasar “este día sin miedo y lleno de amor”, porque sé que Tu Gracia me cobija. No es fácil pues me agobia el peso del pasado, y la incertidumbre del futuro, pero confío en tu guía y bondad, y con esa  certeza me dispongo  a hacer Tu Voluntad. Amén.



Lecturas  complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Segundo Advenimiento?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/9-que-es-el-segundo-advenimiento.html


martes, 4 de noviembre de 2025

LECCIÓN 308: Este instante es el único tiempo que existe.



1. El concepto que he forjado del tiempo impide el logro de mi objetivo. Si decido ir más allá del tiempo hasta la intemporalidad, tengo que cambiar mi percepción acerca del propósito del tiempo. Pues su propósito no puede ser que el pasado y el futuro sean uno. El único intervalo en el que puedo librarme del tiempo es ahora mismo. Pues en este instante el perdón ha venido a liberarme. Cristo nace en el ahora, sin pasado ni futuro. Él ha venido a dar la bendición del presente al mundo, restaurándolo a la intemporalidad y al amor. Y el amor está siempre presente, aquí y ahora.


2. Gracias por este instante, Padre. Es ahora cuando soy redimido. Este instante es el momento que señalaste para la liberación de Tu Hijo y para la salvación del mundo en él.


ORACIÓN:


Este instante nos libera del tiempo,

el “perdón” se hace presente.

“Cristo nace en el ahora”,

y no hay pasado ni futuro.


Su bendición transforma el

mundo y el amor se manifiesta.

Cada instante es una oportunidad

de redención y no hay dolor.


“Este instante es el único

tiempo que existe”,  y Cristo

habita en él esperando que 

tú y yo recobremos la cordura

aceptando “que el perdón descanse

sobre todas las cosas…”.


¡Ofrezcamos nuestra buena voluntad!


Amén.



Lecturas  complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Segundo Advenimiento?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/9-que-es-el-segundo-advenimiento.html


jueves, 16 de octubre de 2025

LECCIÓN 289: El pasado no existe. No me puede afectar.



1. A menos que el pasado no exista en mi mente, no podré contemplar el mundo real. Pues en ese caso no estaría contemplando nada, sino viendo lo que no está ahí. ¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece? El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, pues dicho mundo sólo se puede ver en el ahora. No tiene pasado. Pues ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, que al ser perdonado desaparece?


2. Padre, que no contemple un pasado que no existe. Pues Tú me has ofrecido Tu Propio substituto: un mundo presente que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. He aquí el final de la culpa. Y aquí me preparo para Tu paso final. ¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tú dispusiste fuese el final de todos sus sueños y de todo su dolor?


REFLEXIÓN:


Nos han dicho de muchas maneras que el pasado no existe, y que por lo tanto no nos puede afectar; la cuestión es que integrarlo no es tan fácil como leerlo.  Nuestra vida cotidiana está inmersa en situaciones que nos trae el pasado sin que lo pidamos. Igualmente pasa con el futuro: Siempre estamos planeando, y muchas veces sin vivir el presente y casi siempre queriendo resolver el pasado. Ahí está el problema: Nunca nos percatamos de que en el presente está la respuesta a todos nuestros males. ¿Por qué? Porque cuando vivimos “en el ahora” conectamos con nuestro Padre, y podemos escucharlo, podemos recibir las respuestas que han quedado en el aire por estar prestando atención al pasado y  al futuro. Ambos son una ilusión. Uno porque ya pasó, y el otro porque ni siquiera existe. Y no es fácil, porque desde niños nos enseñaron a conjugar los verbos en los tres tiempos: Pasado, Presente, y Futuro. Y así, de manera automática, nuestra mente salta de un tiempo a otro, y no nos permite escuchar las voces del ahora que provienen de Dios.


Ante esto, lo que nos queda es “creer”. Sí, creer en las palabras de nuestro Padre, quien nos habla en cada lección, y lo único que  tenemos que hacer es entonar sus mandatos hasta que la mente no se resista, hasta que la mente sólo sea “presente”.


UCDM, pretende ayudarnos a sanar nuestra mente, y la manera de hacerlo es guiando nuestros pasos para que un día ya no exista la culpa,  esa que surge por vivir en el pasado en donde el perdón está oculto. 


Dejémonos guiar, entonces, por el Espíritu Santo, quien es “el Mediador entre las ilusiones y la verdad”, y hoy nos dice que como el pasado no existe, no nos puede afectar.


ORACIÓN:


Padre:


No contemplo el pasado

¿Cómo contemplar lo inexistente?

Vivo en un presente ajeno al pecado

en donde la  culpa no tiene cabida.


El dolor se ha ido

la tristeza se agotó

la dicha y la paz

coronan mi existencia.


¡Me preparo para Tu paso final!


Amén.



Lecturas complementarias:


SEGUNDA PARTE: Introducción 

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html


2. ¿Qué es el Espíritu Santo?

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/7-que-es-el-espiritu-santo.html


domingo, 9 de marzo de 2025

LECCIÓN 68: El amor no abriga resentimientos.



1. Tú, que fuiste creado por el Amor a Su Semejanza, no puedes abrigar resentimientos y conocer tu Ser. Abrigar resentimientos es olvidarte de Quién eres. Abrigar resentimientos es verte a ti mismo como un cuerpo. Abrigar resentimientos es permitir que el ego gobierne tu mente y condenar al cuerpo a morir. Quizá aún no hayas comprendido del todo lo que abrigar resentimientos le ocasiona a tu mente. Te hace sentir como si estuvieras enajenado de tu Fuente y fueras diferente de Él. hace creer que Él es como aquello en lo que tú piensas que te has convertido, pues nadie puede concebir que su Creador sea diferente de sí mismo.


2. Escindido de tu Ser, el cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. ¿Podría ser todo esto el resultado de abrigar resentimientos? ¡Desde luego que sí! Pues aquel que abriga resentimientos niega haber sido creado por el Amor, y en su sueño de odio su Creador se ha vuelto algo temible. ¿Quién podría tener sueños de odio y no temer a Dios?


3. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos forjarán una nueva definición de Dios de acuerdo con su propia imagen, como que Dios los creó a semejanza de Sí Mismo y los definió como parte de Él. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos sentirán culpabilidad, como que los que perdonan hallarán la paz. Y es igualmente cierto que aquellos que abrigan resentimientos se olvidarán de Quién son, como que los que perdonan lo recordarán.


4. ¿No estarías dispuesto a abandonar tus resentimientos si creyeras que todo esto es cierto? Tal vez creas que no puedes desprenderte de tus resentimientos. Esto, sin embargo, no es más que una cuestión de motivación. Hoy trataremos de ver cómo te sentirías sin ellos. Si lo logras, aunque sea brevemente, jamás volverás a tener problemas de motivación.


5. Comienza la sesión de práctica más larga de hoy escudriñando tu mente en busca de aquellas personas que son objeto de lo que según tú son tus mayores resentimientos. Algunas de ellas serán muy fáciles de identificar. Piensa luego en los resentimientos aparentemente insignificantes que abrigas en contra de aquellas personas a quienes aprecias e incluso crees amar. Muy pronto te darás cuenta de que no hay nadie contra quien no abrigues alguna clase de resentimiento. Esto te ha dejado solo en medio de todo el universo tal como te percibes a ti mismo.


6. Resuélvete ahora a ver a todas esas personas como amigos. Diles a todas ellas, pensando en cada una por separado:


Te consideraré mi amigo, de manera que pueda recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo.


Pasa el resto de la sesión tratando de imaginarte a ti mismo completamente en paz con todo el mundo y con todas las cosas, a salvo en un mundo que te protege y te ama, y al que tú, a tu vez, amas. Siente como la seguridad te rodea, te envuelve y te sustenta. Trata de creer, por muy brevemente que sea, que no hay nada que pueda causarte daño alguno. Al final de la sesión de práctica di para tus adentros:


El amor no abriga resentimientos.

Cuando me desprenda de mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo.


7. Las sesiones de práctica cortas deben incluir una rápida aplicación de la idea de hoy tal como se indica a continuación, la cual deberá hacerse siempre que surja un pensamiento de resentimiento contra alguien, tanto si esa persona está físicamente presente como si no:


El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser.


Además de eso, repite la idea varias veces por hora de la siguiente manera:


El amor no abriga resentimientos. Quiero despertar a la verdad de mi Ser dejando a un lado todos mis resentimientos y despertando en Él.


REFLEXIÓN:


Está claro que abrigar resentimientos es una señal inequívoca de que hemos olvidado quienes somos. Y no hay excepciones, es decir, no hay un sólo ser que haya sido creado y que pueda ser excluido de esta premisa: “El amor no abriga resentimientos”. Surge una pregunta: ¿Por qué si hemos sido creados por el Amor, abrigamos resentimientos? La respuesta obvia para muchos de nosotros es:  Porque se nos olvidó quienes somos. Pero para que uno olvide quién es, tienen que haber sucedido muchas cosas que provocaron que nos apartáramos del “Amor”.


UCDM nos dice que “abrigar resentimientos” es verse a sí mismo como un cuerpo.  Entonces parece que todo lo que nos aparta del amor tiene que ver con nuestra parte material, y que el resentimiento nace desde este estado, porque al Ser espiritual no se le puede ofender. Al menos eso es lo que entiendo. Entonces eso que hemos llamado pecado es tener sueños de odio, y por eso viene el temor que no es desconocido para nosotros porque nos enseñaron a vivir en medio de ese sentimiento. Cuántas veces escuchamos: ¡Confiésate que has pecado! Y venía el miedo espantoso no sólo por tener que sentarnos frente a otro ser humanos a decirle las “cosas terribles” que habíamos hecho, sino también por esa angustiosa sensación de no poder mirar al cielo porque nos daba vergüenza lo que Dios pudiera estar pensando de nosotros. Por eso aprendimos a temer a Dios, porque también aprendimos a sentirnos “horribles pecadores” indignos de perdón. Y es que ese mantra que para muchos de nosotros, afortunadamente, ya es ajeno, fue casi como una bandera en nuestra vida: “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…”


Agradezco al Amado Maestro Jesús que vino a enseñarnos el perdón,  y que tan amorosamente dio  testimonio de su amor cuando sin pronunciar palabras condenatorias, nos mostraba que al no juzgar no hallábamos culpables,  como en el pasaje de la mujer adúltera, o la samaritana, quienes al estar frente a un ser que conocía todos sus “errores”, no diremos “pecados”, pero que en vez de señalarlas les ofreció sus amorosas palabras, no tuvieron más remedio que seguirlo y caer a sus pies olvidando y sanando su pasado repleto de equivocaciones. Y  además,  no tenían motivos para resentimientos, porque éstos sólo nacen cuando somos señalados de manera inclemente.


Claro está que abrigamos resentimientos porque hemos olvidado quienes somos, pero si ya nos recordaron nuestro origen, nada de lo que suceda en este mundo material nos debe afectar. Somos Hijos de Dios creados a su imagen y semejanza, y hoy es el día perfecto para creerlo y no abrigar más resentimientos, porque lo que sucedió ayer no existe hoy. Y el mañana, lo construimos con nuestros actos del presente, por eso tampoco debemos perder ni un segundo del "ahora" pensando en un tiempo inexistente. 


ORACIÓN:


Padre, que hoy no abrigue resentimientos, que hoy no desperdicie un segundo de mi presente recordando un pasado que quedó atrás, o anhelando un futuro inexistente. Hoy quiero ser parte del Eterno Presente que Tú eres en donde sólo encuentro paz. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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