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martes, 15 de abril de 2025

LECCIÓN 105: Mías son la Paz y la Dicha de Dios.



1. La Paz y la Dicha de Dios te pertenecen. Hoy las aceptaremos sabiendo que son nuestras. Y trataremos de entender que estos regalos se multiplican a medida que los recibimos. No son como los regalos que el mundo da, en los que el que hace el regalo pierde al darlo, y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida del que se lo dio. Eso no son regalos, sino regateos que se hacen con la culpabilidad. Los regalos que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. Es imposible que alguien pueda ganar a costa de la pérdida de otro. Ello implicaría un límite y una condición de insuficiencia.


2. Ésa no es la manera de hacer regalos. Tales “regalos” no son sino tratos que se hacen con vistas a obtener algo de más valor; préstamos con intereses que se tienen que pagar en su totalidad; créditos a corto plazo en los que el que recibió el regalo se compromete a pagar con creces lo recibido. Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. Priva de todo sentido cualquier regalo que das y hace que los que aceptas no te aporten nada.


3. Uno de los principales objetivos de aprendizaje de este curso es invertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir. Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y así evitas emplear el único medio mediante el cual puedes recibir. Acepta la Paz y la Dicha de Dios, y aprenderás a ver lo que es un regalo de otra manera. Los regalos de Dios no disminuyen cuando se dan. Por el contrario, se multiplican.


4. De la misma manera en que la paz y la dicha del Cielo se intensifican cuando las aceptas como los dones que Dios te da, así también la Dicha de tu Creador aumenta cuando aceptas como tuyas Su Dicha y Su Paz. Dar verdaderamente equivale a crear. Extiende lo que no tiene límites a lo ilimitado, la eternidad hasta la intemporalidad y el Amor hasta Sí Mismo. Añade a todo lo que ya está completo, mas no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. Añade en el sentido de que permite que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándose así de que lo poseerá para siempre.


5. Acepta hoy la Paz y la Dicha de Dios como tuyas. Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define lo que es estar completo. Comprenderás que lo que le brinda compleción a Él se la brinda también a Su Hijo. Él no puede dar mediante pérdidas. Ni tú tampoco. Acepta hoy Su regalo de dicha y de paz, y Él te dará las gracias por el regalo que le haces a Él.


6. Nuestras sesiones de práctica de hoy comenzarán de manera ligeramente distinta. Da comienzo al día pensando en aquellos hermanos a quienes les has negado la paz y la dicha a las que tienen derecho de acuerdo con las equitativas Leyes de Dios. Al negárselas fue cuando te las negaste a ti mismo. Y a ese punto es adonde tienes que volver para reivindicarlas como propias.


7. Piensa en tus “enemigos” por un rato y dile a cada uno de ellos según cruce tu mente:


Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la Paz y la Dicha de Dios sean mías.


De esta manera te preparas para reconocer los regalos que Dios te ha dado y permites que tu mente se libre de todo lo que te podría impedir triunfar hoy. Ahora estás listo para aceptar el regalo de paz y de dicha que Dios te ha dado. Ahora estás listo para experimentar la dicha y la paz que te has negado a ti mismo. Ahora puedes decir: “Mías son la Paz y la Dicha de Dios”, pues has dado lo que quieres recibir.


8. Si preparas tu mente tal como te hemos indicado, no podrás sino tener éxito hoy. Pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la dicha, para que por fin te llegue lo que es tuyo. Di, pues, para tus adentros: “Mías son la Paz y la Dicha de Dios”, cierra los ojos por un rato y deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.


9. Pasa hoy cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero no creas que menos tiempo de eso no tiene valor cuando no le puedas dedicar más. Cuando menos, acuérdate de repetir cada hora las palabras que lo exhortan a que te dé lo que es Su Voluntad dar y lo que es Su Voluntad que tú recibas. hoy no interferir en Sus designios. Y si algún hermano pareciera tentarte a que le niegues el regalo que Dios le ha hecho, considera eso como una oportunidad más para permitirte a ti mismo aceptar los dones de Dios como tuyos. Bendice entonces a tu hermano lleno de agradecimiento y di:


Hermano, te ofrezco paz y dicha para que la Paz y la Dicha de Dios sean mías.


REFLEXIÓN:


Lo que yo quiero recibir tengo que darlo primero. Esto queda claro, y no tiene nada que ver con el egoísmo, pues me está diciendo que lo que anhelo debe estar primero en poder de “mí hermano” o de “mí enemigo”, o de ese supuesto “desconocido” que no lo es tanto porque ya sabemos que “todos somos uno” y que es una ilusión el creernos separados.  


Al ser verdad lo que nos dicen sobre que “dar se ha convertido en una fuente de temor”, porque pensamos que estamos “restando” lo que nos pertenece, y si dar es él único medio mediante el cual podemos recibir, tiene sentido el por qué nos sentimos carentes: es que se nos enseñó el egoísmo como una manera de preservar lo que supuestamente sólo “es nuestro”.  


La merma y el aumento son dos caras de la misma moneda, porque si doy (mermo) se abre un espacio para que entre algo a ocupar ese lugar, y ahí es donde ocurre el “aumento”. Dar y recibir suceden al mismo tiempo, lo que pasa es que no nos damos cuenta porque la falsa creencia de la escasez nos ha llenado de temor impidiendo que en nuestra vida ocurra el milagro de la “multiplicación”, que se da naturalmente en los regalos que otorga Dios.


Aceptemos, entonces, “la Paz y la Dicha de Dios” para que se nos muestre que todo regalo que ofrecemos a un hermano nos lo estamos ofreciendo a nosotros mismos, porque nos dicen que “dar verdaderamente equivale a crear”: Creamos ese espacio para que se llene nuevamente con la paz y la dicha de Dios, que multiplica bendiciones en nuestra vida.


Sobre  esta enseñanza hay muchos pasajes de la Biblia en donde Jesús nos pide dar sin reservas (Evangelio de Mateo 5:42-46):


“Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?”.


Jesús nos pedía esto porque sabía que íbamos a recibir lo mismo que estábamos dando. No era para ser "buenos" o "santos", era para que abriéramos un espacio para recibir. Por mucho tiempo no lo entendimos, pero al decidir transitar el camino de UCDM, se abrió ante nosotros una puerta para entender la esencia de las enseñanzas de Jesús, que por mucho  tiempo han sido tergiversadas.


ORACIÓN:


Gracias, Padre, por los innumerables regalos que me ofreces cada día. Los entrego a mis hermanos para que Tu Paz y Tu Dicha también sean mías. Amén.


domingo, 2 de marzo de 2025

LECCIÓN 61: Soy la luz del mundo.



1. ¿Quién es la luz del mundo sino el Hijo de Dios? Por lo tanto, esto no es más que una afirmación de la verdad acerca de ti. Es lo opuesto a una afirmación de orgullo, de arrogancia o de autoengaño. No describe el concepto que has forjado de ti mismo. No se refiere a ninguna de las características con las que has dotado a tus ídolos. Se refiere a ti tal como fuiste creado por Dios. Expresa simplemente la verdad.


2. Para el ego la idea de hoy es el epítome de la autoglorificación. Pero el ego no sabe lo que es la humildad y la confunde con la autodegradación. La humildad consiste en aceptar el papel que te corresponde en la salvación y en no aceptar ningún otro. No es humildad insistir en que no puedes ser la luz del mundo si ésa es la función que Dios Mismo te asignó. Es sólo la arrogancia la que afirmaría que ésa no puede ser tu función, y la arrogancia es siempre algo propio del ego.


3. La verdadera humildad requiere que aceptes la idea de hoy porque es la Voz de Dios la que te dice que es verdad. Éste es uno de los primeros pasos en el proceso de aceptar tu verdadera función en la tierra. Es un paso gigantesco que te conducirá al lugar que te corresponde ocupar en la salvación. Es una aseveración categórica de tu derecho a la salvación y un reconocimiento del poder que se te ha otorgado para salvar a otros.


4. Debes reflexionar hoy acerca de esta idea tan a menudo como puedas. Es la respuesta perfecta a todas las ilusiones y, por ende, a toda tentación. La idea de hoy lleva todas las imágenes que has forjado de ti mismo ante la verdad y te ayuda a seguir adelante en paz, sin agobios y seguro de tu propósito.


5. Hoy se deben llevar a cabo tantas sesiones de práctica como sea posible, aunque no es necesario que ninguna exceda uno o dos minutos de duración. Debes empezar cada sesión de práctica diciéndote a ti mismo:


Soy la luz del mundo.

Ésa es mi única función.

Por eso es por lo que estoy aquí.


Piensa entonces en estas afirmaciones por unos breves momentos, preferiblemente con los ojos cerrados si las circunstancias lo permiten. Deja que te vengan a la mente unas cuantos pensamientos afines y, si observas que tu mente se aparta del tema central, repite la idea de hoy para tus adentros.


6. Asegúrate de comenzar y finalizar el día con una sesión de práctica. De este modo, te despertarás reconociendo la verdad acerca de ti mismo, la reforzarás a lo largo del día y te irás a dormir reafirmando tu función y el único propósito que tienes aquí. Estas dos sesiones de práctica pueden ser más largas que las demás si te resultan útiles y deseas extenderlas.


7. La idea de hoy va mucho más allá de la mezquina opinión que el ego tiene de ti y de tu propósito. Como portador de la salvación que eres, esto es obviamente necesario. Éste es el primero de una serie de pasos gigantescos que vamos a dar durante las próximas semanas. Trata de empezar hoy a sentar las bases para estos avances. Eres la luz del mundo. Dios ha edificado sobre ti Su plan para la salvación de Su Hijo.


REFLEXIÓN: 


Creo que aún hoy nos cuesta aceptar que somos la luz del mundo, como nos lo dice UCDM. Esa frase siempre nos lleva hasta Jesús, porque desde niños nos enseñaron que Él es la “Luz del Mundo”. En el Evangelio de Juan 8:12, Jesús mismo afirma “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida". Crecimos escuchando esa frase y muy seguramente si hoy le preguntamos a un niño quién es la Luz del Mundo nos dirá que Jesús. Por eso no es tan fácil adjudicarnos ese título, y además hoy leemos que el “ego no sabe de humildad y la confunde  con la autodegradación”, y es una gran y dolorosa verdad porque para nosotros ha sido más  fácil sentirnos pequeños, no merecedores, y hasta insignificantes, porque eso hemos escuchado desde que tenemos uso de razón. Quienes venimos de una formación religiosa, podemos dar testimonio de las veces que hemos repetido en las ceremonias grupales que somos unos miserables pecadores, que somos culpables y que cargamos un “pecado original”, etc.  Entonces, si no queremos “pecar” de orgullosos y arrogantes tenemos que dar el primer paso, y soltar la carga del pasado "supuestamente" pecaminoso en el que nos enseñaron a vivir. Si la luz del mundo es el Hijo de Dios, y si nosotros también somos sus hijos, entonces no cabe duda de que también somos la luz del mundo. Hoy tenemos que creerlo, dejar a un lado la falsa humildad, y darnos la dignidad que nos fue dada desde el inicio de la creación y que permanece hasta el presente. Si lo creemos, mañana vamos a poder enfrentar con valentía cualquier situación que se nos presente porque sabemos de antemano que somos hijos del Altísimo, y que eso basta para que su Fortaleza nos acompañe, y Su Luz disipe cualquier tiniebla que oscurezca nuestro camino.


ORACIÓN:


Padre, dame la gracia para integrar en mi vida que en verdad “Soy la luz del mundo”, porque a eso he venido, porque es mi función y es mi propósito, pero no para gloriarme de mí mismo, sino porque al ser portador de la salvación, debo ser Luz también para mis hermanos. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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