1. Seguramente habrás notado que en nuestras lecciones más recientes hemos hecho hincapié en la conexión que existe entre desempeñar tu función y alcanzar la felicidad. Esto ha sido así porque realmente no ves la conexión. Sin embargo, se trata de algo más que una simple conexión: son una misma cosa. La manera en que cada una se manifiesta es distinta, pero el contenido es exactamente el mismo.
2. El ego está batallando constantemente con el Espíritu Santo en torno a la cuestión fundamental de cuál es tu función. También batalla con Él constantemente con respecto a qué es tu felicidad. No es ésta una batalla que tenga dos contendientes. El ego ataca y el Espíritu Santo no responde. Él sabe cuál es tu función. Él sabe que es tu felicidad.
3. Hoy intentaremos ir más allá de esta batalla completamente absurda y arribar a la verdad con respecto a tu función. No nos vamos a enfrascar en argumentos fútiles con respecto a lo que es tu función. No vamos a tratar inútilmente de definir lo que es la felicidad ni de determinar los medios para alcanzarla. No vamos a gratificar al ego escuchando sus ataques contra la verdad. Sencillamente nos alegraremos de que podemos descubrir lo que ésta es.
4. El propósito de la sesión de práctica larga de hoy es que aceptes el hecho de que no sólo existe una conexión muy real entre la función que Dios te dio y tu felicidad, sino que ambas cosas son, de hecho, lo mismo. Dios te da únicamente felicidad. Por lo tanto, la función que Él te dio tiene que ser la felicidad, aunque parezca ser otra cosa. Los ejercicios de hoy son un intento de ir más allá de estas diferencias de aspecto y de reconocer un contenido común allí donde en verdad lo hay.
5. Comienza la sesión de práctica de diez o quince minutos reflexionando sobre estos pensamientos:
Dios me da únicamente felicidad.
Él me ha dado mi función.
Por lo tanto, mi función tiene que ser la felicidad.
Trata de ver la lógica en esta secuencia, incluso si aún no aceptas la conclusión. Únicamente si los dos primeros pensamientos son erróneos, podría ser falsa la conclusión. Reflexionemos, entonces, por un rato sobre estas premisas según practicamos.
6. La primera premisa es que Dios te da únicamente felicidad. Esto, desde luego, podría ser falso, pero para que fuese falso sería preciso definir a Dios como algo que Él no es. El Amor no puede dispensar maldad, y lo que no es felicidad es maldad. Dios no puede dar lo que no tiene ni tener lo que Él no es. Si Dios no te diese únicamente felicidad, ciertamente sería malvado. Y ésa es la definición que crees acerca de Él si no aceptas la primera premisa.
7. La segunda premisa afirma que Dios te ha dado tu función. Hemos visto que tu mente sólo tiene dos partes. Una de ellas la gobierna el ego y se compone de ilusiones. La otra es la morada del Espíritu Santo, donde reside la verdad. Sólo puedes escoger entre estos dos guías, y los únicos resultados que pueden proceder de tu elección son el miedo que el ego siempre engendra o el amor que el Espíritu Santo siempre ofrece para reemplazarlo.
8. Así pues, o bien fue Dios Quien estableció tu función a través de Su Voz o bien fue el ego que tú inventaste para reemplazarlo a Él. ¿Cuál de estas posibilidades es verdad? A menos que hubiese sido Dios Quien te dio tu función, ésta sólo podría ser un regalo del ego. Mas ¿qué regalos puede dar el ego cuando él mismo es una ilusión y lo único que puede ofrecer son regalos ilusorios?
9. Piensa en esto durante la sesión de práctica más larga de hoy. Piensa asimismo en las múltiples formas que tu ilusoria función ha adoptado en tu mente, y en las muchas maneras por las que, guiado por el ego, trataste de encontrar la salvación. ¿La encontraste? ¿Te sentiste feliz? ¿Te aportaron paz? Hoy necesitamos ser muy honestos. Recuerda objetivamente los resultados que lograste y examina si en algún momento fue razonable pensar que podías encontrar felicidad en cualquier cosa que el ego propusiera. Con todo, la única alternativa para la Voz del Espíritu Santo es el ego.
10. Prestarás oídos a la locura o bien oirás a la verdad. Trata de hacer tu elección mientras reflexionas sobre las premisas en las que se basa nuestra conclusión. 3
Podemos estar de acuerdo con esta conclusión, pero no con ninguna otra, toda vez que Dios Mismo coincide con nosotros al respecto. La idea de hoy es otro paso gigantesco hacia la percepción de lo que es lo mismo como lo mismo y de lo que es diferente como diferente. A un lado están las ilusiones. Al otro, la verdad. Tratemos hoy de darnos cuenta de que sólo la verdad es verdad.
11. Para las sesiones de práctica más cortas, que hoy te resultarán muy beneficiosas si las llevas a cabo dos veces por hora, sugerimos la siguiente forma de aplicación:
Mi función y mi felicidad son una porque Dios me dio las dos.
No te tomará más de un minuto, y probablemente menos, repetir estas palabras lentamente y pensar en ellas por un rato mientras las dices.
REFLEXIÓN:
La frase “El ego ataca y el Espíritu Santo no responde”, debería convertirse en nuestro modelo a seguir para interactuar en la vida cotidiana con las demás personas. Cuántas veces nos habríamos evitado un conflicto o pasar un mal rato si nos hubiéramos quedado callados cuando alguien nos desafió con un gesto, con una mala palabra, o incluso con una agresión. Pero desde niños hemos escuchado frases como “soy manso, pero no menso”, “yo no me dejo de nadie”, etc. Y respondemos a los ataques porque como no tenemos claro quienes somos entonces no sabemos cómo debemos actuar. Hoy UCDM nos dice que precisamente el Espíritu Santo no responde los ataques del ego porque sabe cuál es nuestra función, y nuestra felicidad. Creo que a la mayoría de nosotros, estudiantes de UCDM, nunca nos pasó por la mente que tuviéramos una “función”, o al menos yo no lo sabía. Sí sabía que había venido a este mundo con un propósito, pero sólo hasta ahora estoy comprendiendo que mi propósito no es sólo cumplir mis, quizás “vanos sueños” que el ego me hizo creer que era lo más importante, sino que ahora descubro que tengo “una función que cumplir” la cual es tan importante que no me afecta sólo a mí sino también a mis hermanos. Con la lección de hoy se refuerza esa idea, y ahora sé que mi felicidad está ligada a mi función y por lo tanto son una. Además, ya sé que el ego sólo me puede ofrecer miedo y locura, y el Espíritu Santo amor. Y es fácil comprenderlo desde el intelecto, pero en nuestra vida cotidiana es cuando debemos estar listos a identificar cuándo el ego se está haciendo cargo, porque nos puede engañar ya que hemos estado la mayor parte de nuestra vida gobernados por él, pero poco a poco nos iremos dando cuenta ya que UCDM nos da las herramientas para detectar la intrusión del ego. Cada ejercicio que hacemos es una manera de ir ejercitando nuestra dividida mente para notar la presencia del ego que sólo nos puede ofrecer ilusiones, miedo, locura. Por el contrario, el Espíritu Santo nos ofrece amor que es la única verdad.
ORACIÓN:
Padre, mi mente dividida me ofrece por un lado ilusiones, miedo, locura, etc., pero también hay un lugar que es la morada del Espíritu Santo, en donde puedo encontrar la verdad y el amor. Guía, gobierna y dirige mis pensamientos para que Tu Santo Espíritu sea la presencia continua en mi vida y pueda encontrar mi felicidad. Amén.


Caminando en la luz y el amor 🔆💚 gracias
ResponderBorrarGracias a ti, amado Hijo de Dios por estar presente.
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