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miércoles, 19 de marzo de 2025

LECCIÓN 78: ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!




1. Tal vez aún no esté completamente claro para ti el hecho de que en cada decisión que tomas estás eligiendo entre un resentimiento y un milagro. Cada resentimiento se alza cual tenebroso escudo de odio ante el milagro que pretende ocultar. Y al alzarlo ante tus ojos no puedes ver el milagro que se encuentra tras él. Éste, no obstante, sigue allí aguardándote en la luz, pero en lugar de él contemplas tus resentimientos.


2. Hoy vamos a ir más allá de los resentimientos para contemplar el milagro en lugar de ellos. Invertiremos tu manera de ver al no dejar que tu mirada se detenga antes de que veas. No esperaremos frente al escudo de odio, sino que lo dejaremos caer y, suavemente, alzaremos los ojos en silencio para contemplar al Hijo de Dios.


3. Él te espera tras todos tus resentimientos, y a medida que dejas éstos a un lado, él aparecerá radiante de luz en el lugar que antes ocupaba cada uno de ellos. Pues cada resentimiento constituye un obstáculo a la visión, mas según se elimina, puedes ver al Hijo de Dios allí donde siempre ha estado. Él se encuentra en la luz, pero tú estabas en las tinieblas. Cada resentimiento hacía que las tinieblas fuesen aún más tenebrosas, lo cual te impedía ver.


4. Hoy intentaremos ver al Hijo de Dios. No nos haremos los ciegos para no verlo; no vamos a contemplar nuestros resentimientos. Así es como se invierte la manera de ver del mundo, al nosotros dirigir nuestra mirada hacia la verdad y apartarla del miedo. Seleccionaremos a alguien que haya sido objeto de tus resentimientos y, dejando éstos a un lado, lo contemplaremos. Quizá es alguien a quien temes o incluso odias; o alguien a quien crees amar, pero que te hizo enfadar; alguien a quien llamas amigo, pero que en ocasiones te resulta pesado o difícil de complacer; alguien exigente, irritante o que no se ajusta al ideal que debería aceptar como suyo, de acuerdo con el papel que le asignaste.


5. Ya sabes de quien se trata: su nombre ya ha cruzado tu mente. En él es en quien pedimos que se te muestre el Hijo de Dios. Al contemplarlo sin los resentimientos que has abrigado en su contra, descubrirás que lo que permanecía oculto cuando no lo veías se encuentra en todo el mundo y se puede ver. El que era un enemigo es más que un amigo cuando está en libertad de asumir el santo papel que el Espíritu Santo le ha asignado. Deja que él sea hoy tu salvador. Tal es su función en el plan de Dios, tu Padre.


6. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy lo veremos asumiendo ese papel. Pero primero intenta mantener su imagen en tu mente tal como lo ves ahora. Pasa revista a sus faltas, a las dificultades que has tenido con él, al dolor que te ha causado, a sus descuidos y a todos los disgustos grandes y pequeños que te ha ocasionado. Contempla las imperfecciones de su cuerpo así como sus rasgos más atractivos, y piensa en sus errores e incluso en sus “pecados”.


7. Pidámosle entonces a Aquel que conoce la realidad y la verdad de este Hijo de Dios, que podamos contemplarlo de otra manera y ver a nuestro salvador resplandeciendo en la luz del verdadero perdón que se nos ha concedido. En el santo Nombre de Dios y en el de Su Hijo, que es tan santo como Él, le pedimos:


Quiero contemplar a mi salvador en éste a quien Tú has designado como aquel al que debo pedir que me guíe hasta la santa luz en la que él se encuentra, de modo que pueda unirme a él.


Los ojos del cuerpo están cerrados, y mientras piensas en aquel que te agravió, deja que a tu mente se le muestre la luz que brilla en él más allá de tus resentimientos.


8. Lo que has pedido no se te puede negar. Tu salvador ha estado esperando esto hace mucho tiempo. Él quiere ser libre y hacer que su libertad sea también la tuya. El Espíritu Santo se extiende desde él hasta ti, y no ve separación alguna en el Hijo de Dios. Y lo que ves a través de Él os liberará a ambos. Mantente muy quedo ahora y contempla a tu radiante salvador. Ningún sombrío resentimiento nubla la visión que tienes de él. Le has permitido al Espíritu Santo expresar a través de ese hermano el papel que Dios le asignó a Él para que tú te pudieras salvar.


9. Dios te da las gracias por estos momentos de sosiego en que dejas a un lado tus imágenes para ver en su lugar el milagro de amor que el Espíritu Santo te muestra. Tanto el mundo como el Cielo te dan las gracias, pues ni uno solo de los Pensamientos de Dios puede por menos que regocijarse por tu salvación y por la del mundo entero junto contigo.


10. Recordaremos esto a lo largo del día, y asumiremos el papel que se nos ha asignado como parte del plan de Dios para la salvación y no del nuestro. La tentación desaparece cuando permitimos que todo aquel que se cruza en nuestro camino sea nuestro salvador, rehusándonos a ocultar su luz tras la pantalla de nuestros resentimientos. Permite que todo aquel con quien te encuentres, o en quien pienses o recuerdes del pasado, asuma el papel de salvador, de manera que lo puedas compartir con él. Por ti y por él, así como por todos los que no ven, rogamos:


¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!


REFLEXIÓN:


Esta frase es  clave para entender la esencia de UCDM: “Le has permitido al Espíritu Santo Expresar a través de ese hermano el papel que Dios le asignó a Él para que tú te pudieras salvar”. Esta frase expresa todo lo contrario a lo que siempre escuchamos, o lo que nos enseñaron. Pensamos por  mucho tiempo que le hacíamos un “favor” a la persona que perdonábamos porque eso nos convertía en una especie de “santos” o “superhéroes”, pero la realidad es que cuando perdonamos es nuestro hermano quien nos salva a nosotros. Ahora cobran sentido las palabras de Jesús cuando en el Evangelio de Mateo 5:4 nos dice: “Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen”. Esas palabras siempre las interpretamos como una manera de aprender el perdón, la benevolencia, la caridad, etc., y no es que no sea verdad, es que lo que Jesús nos quería decir era que al amar y orar por nuestros enemigos nos estábamos salvando juntos, no era algo excluyente como cuando nos dicen: Tienes que dar ejemplo para que seas un modelo a seguir. Y eso suena un poco engreído porque parece que nos ponemos por encima de la persona a la que perdonamos, pero según las palabras de Jesús, estamos siendo una sola persona y nos salvamos juntos cuando amamos y oramos por nuestro supuesto “transgresor”. “Todos somos uno”, es verdad tanto para lo bueno como para lo malo, porque si yo hundo a mi hermano con mis resentimientos, es porque yo me hundí primero y lo estoy empujando al abismo con mi propio peso. 


Y la tarea de perdonar parece difícil cuando pensamos que sólo nos toca a nosotros hacerlo, pero quizás debemos ponernos en el lugar del “otro” para entender por qué nos causó daño, por qué nos ofendió, qué le hicimos que le dolió tanto para que se comportara de esa manera con nosotros. Son muchas las cosas que pueden venir a nuestra mente cuando pensamos en el por qué de tanto resentimiento por parte de otra persona, y quizás si nos ponemos en su lugar  podemos entender sus motivos, pero eso es un proceso que no se sana de la noche a la mañana. Por eso nuestra tarea es dar el primer paso y “obedecer” las palabras de quien “es fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen…” (Hebreos 5:9), y empezar a obrar milagros orando por nuestros “enemigos”.


ORACIÓN: 


Padre, en Tu Santo Nombre, y en el de Tu Hijo, que es tan Santo como Tú, acepto unirme a mi hermano para poder contemplar mi salvación a través de la salvación de él. Amén.


4 comentarios:

LECCIÓN 241: En este instante santo llega la salvación.

Antes de leer la lección ver:  SEGUNDA PARTE: Introducción  https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/segunda-parte-introduccion.html ...

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