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viernes, 21 de febrero de 2025

LECCIÓN 52 (Repaso lecciones 6-10)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:


1. (6) Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.


La realidad no es nunca atemorizante. Es imposible que pueda disgustarme. La realidad sólo brinda perfecta paz. Cuando estoy disgustado es porque la he reemplazado con ilusiones que yo mismo he fabricado. Las ilusiones me causan disgusto porque al haberles conferido realidad, veo la realidad como una ilusión. Nada en la Creación de Dios se ve afectado en modo alguno por mi confusión. Siempre estoy disgustado por nada.


2. (7) Sólo veo el pasado.


Cuando miro a mi alrededor, condeno el mundo que veo. A eso es a lo que llamo ver. Uso el pasado en contra de todo el mundo y de todas las cosas, convirtiéndolos así en mis enemigos. Cuando me haya perdonado a mí mismo y haya recordado Quién soy, bendeciré a todo el mundo y a todo cuanto vea. No habrá pasado y, por lo tanto, tampoco enemigos. Y contemplaré con amor todo aquello que antes no podía ver.


3. (8) Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.


Veo únicamente mis propios pensamientos, y mi mente está absorbida con el pasado. ¿Qué es, entonces, lo que puedo ver tal como es? Que recuerde que me fijo en el pasado para prevenir que el presente alboree en mi mente. Que entienda que estoy tratando de usar el tiempo en contra de Dios. Que aprenda a dejar atrás el pasado, dándome cuenta de que al hacer eso no estoy renunciando a nada.


4. (9) No veo nada tal como es ahora.


Si no veo nada tal como es ahora, ciertamente se puede decir que no veo nada. Solamente puedo ver lo que está aquí ahora. La elección no es entre si ver el pasado o el presente; la elección es sencillamente entre ver o no ver. Lo que he elegido ver me ha costado la visión. Ahora quiero elegir de nuevo, para poder ver.


5. (10) Mis pensamientos no significan nada.


No tengo pensamientos privados. Sin embargo, es únicamente de mis pensamientos privados de los que soy consciente. ¿Qué significado pueden tener dichos pensamientos? No existen, de modo que no significan nada. No obstante, mi mente es parte de la Creación y parte de Su Creador. ¿No sería acaso preferible que me uniera al pensamiento del universo en vez de obscurecer todo aquello que realmente me pertenece con mis míseros e insignificantes pensamientos “privados”?


REFLEXIÓN:


Estoy disgustado porque estoy viendo ilusiones, y UCDM nos dice que la realidad no atemoriza. Y la realidad sólo puede ocurrir en el presente, y por eso es obvio que si estoy en el pasado sólo puedo juzgar y ver enemigos por todas partes. El pasado no me permite recordar quién soy, y hasta que lo haga podré ver la realidad y amarla. Mientras eso sucede estamos inmersos en la depresión alimentando los pensamientos de hechos que ya no existen pero que al estar ocupando el lugar del presente nos impiden disfrutar de la presencia de Dios, porque Dios sólo habita el presente, es un Eterno Presente.


Es así que UCDM nos recuerda que no vemos nada tal como es ahora porque sólo se puede ver en el “ahora” y nosotros vivimos en el pasado, y eso nos roba la visión. Y mientras no decidamos vivir en el presente, nuestros pensamientos “privados”, que además no existen, nos impedirá unirnos al Creador y su Creación.


ORACIÓN:


Padre, experimento una especie de alegría perecedera porque estoy la mayor parte del tiempo en el pasado, y eso me impide disfrutar de los regalos que me ofreces en el presente. El pasado me agobia y absorbe mi mente impidiéndome ver la realidad. Sé mi guía hoy para que pueda ser parte del Eterno Presente donde Tú habitas. Amén.


jueves, 20 de febrero de 2025

LECCIÓN 51 (Repaso lecciones 1-5)



Primer repaso: Importante leer la introducción.

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/introduccion-primer-repaso.html


El repaso de hoy abarca las siguientes ideas: 


1. (1) Nada de lo que veo tiene significado.


La razón de que esto sea así es que veo lo que no es nada y lo que no es nada no tiene significado. Es necesario que reconozca esto para poder aprender a ver. Lo que ahora creo ver ocupa el lugar de la visión. Tengo que desprenderme de ello dándome cuenta de que no significa nada, para que de este modo la visión pueda ocupar el lugar que le corresponde.


2. (2) Le he dado a lo que veo todo el significado que tiene para mí.


He juzgado todo lo que veo, y eso y sólo eso es lo que veo. Eso no es visión. Es meramente una ilusión de realidad porque he juzgado sin tomar en cuenta la realidad. Estoy dispuesto a reconocer la falta de validez de mis juicios porque quiero ver. Mis juicios me han hecho daño, y no quiero ver basándome en ellos.


3. (3) No entiendo nada de lo que veo.


2¿Cómo puedo entender lo que veo si lo he juzgado erróneamente? Lo que veo es la proyección de mis errores de pensamiento. No entiendo lo que veo porque no es comprensible. No tiene sentido tratar de entenderlo. Pero sí tiene sentido que me desprenda de ello y dé cabida a lo que se puede ver, entender y amar. Puedo intercambiar lo que ahora veo por esto sólo con estar dispuesto a ello. ¿No es acaso ésta una mejor elección que la que hice antes?


4. (4) Estos pensamientos no significan nada.


Los pensamientos de los que soy consciente no significan nada porque estoy tratando de pensar sin Dios. Lo que yo llamo “mis” pensamientos no son mis pensamientos reales en absoluto. Mis pensamientos reales son los pensamientos que pienso con Dios. No soy consciente de ellos porque he inventado mis pensamientos para que ocuparan su lugar. Estoy dispuesto a reconocer que mis pensamientos no significan nada y a abandonarlos. Elijo reemplazarlos por los que ellos tuvieron como propósito reemplazar. Mis pensamientos no significan nada, sin embargo, toda la Creación descansa en los pensamientos que pienso con Dios.


5. (5) Nunca estoy disgustado por la razón que creo.


Nunca estoy disgustado por la razón que creo porque estoy tratando constantemente de justificar mis pensamientos. Estoy tratando constantemente de hacer que sean verdad. Hago de todas las cosas mi enemigo de modo que mi ira esté justificada y mis ataques sean merecidos. No me he dado cuenta del mal uso que he hecho de todo lo que veo asignándole ese papel. He hecho esto para defender un sistema de pensamiento que me ha hecho daño y que ya no deseo. Estoy dispuesto a abandonarlo.


REFLEXIÓN:


En esta lección vamos a repasar el contenido de las cinco (5) primeras lecciones que podríamos resumir así: Lo que vemos y lo que pensamos no tiene significado para nosotros.


Vemos cosas que no tienen significado porque están ocupando el lugar de la visión. Le hemos dado a eso que vemos el significado que tiene para nosotros porque lo hemos juzgado sin tener en cuenta la realidad, y precisamente por eso no entendemos lo que vemos, y hemos reemplazado la realidad por el significado que tiene para nosotros. Esto hace que los pensamientos que tenemos no signifiquen nada porque no sólo no están basados en la realidad, sino que estamos pensando sin Dios. Todo esto nos lleva a estar disgustados pero sin saber la verdadera razón porque estamos forzando la realidad.


Estas cinco primeras lecciones nos muestran que hasta el momento hemos estado viendo equivocadamente y por eso nuestros pensamientos no tienen justificación porque están construidos a partir de una visión equivocada que deforma nuestra realidad. Hasta aquí UCDM nos lleva por un camino que nos va mostrando que a pesar de todo podemos salir del error si estamos dispuestos a hacer a un lado ese sistema de pensamiento. Y si llegamos hasta la Lección 50, y estamos haciendo estos repasos es porque aceptamos la misión de cambiar nuestra manera de ver y de pensar.


ORACIÓN:


Padre, he transitado cincuenta días por ese camino que me has señalado, y estoy aquí con la disposición de seguir adelante porque quiero ver sin juzgar, y quiero pensar con Tus Pensamientos. Amén.




miércoles, 19 de febrero de 2025

LECCIÓN 50: El Amor de Dios es mi sustento.



1. He aquí la respuesta a cualquier problema que se te presente, hoy, mañana y a lo largo del tiempo. Crees que lo que te sustenta en este mundo es todo menos Dios. Has depositado tu fe en los símbolos más triviales y absurdos: en píldoras, dinero, ropa “protectora”, influencia, prestigio, caer bien, estar “bien” relacionado y en una lista interminable de cosas huecas y sin fundamento a las que dotas de poderes mágicos.


2. Todas esas cosas son tus substitutos del Amor de Dios. Todas esas cosas se atesoran para asegurar la identificación con el cuerpo. Son himnos de alabanza al ego. No deposites tu fe en lo que no tiene valor. No te sustentará.


3. Sólo el Amor de Dios te protegerá en toda circunstancia. Su Amor te rescatará de toda tribulación y te elevará por encima de todos los peligros que percibes en este mundo hasta un ambiente de paz y seguridad perfectas. Te llevará a un estado mental que no puede verse amenazado ni perturbado por nada, y en el que nada puede interrumpir la eterna calma del Hijo de Dios.


4. No deposites tu fe en ilusiones. Te fallarán. Deposita toda tu fe en el Amor de Dios en ti: eterno, inmutable y por siempre indefectible. Ésta es la respuesta a todo problema que se te presente hoy. Por medio del Amor de Dios en ti puedes resolver toda aparente dificultad sin esfuerzo alguno y con absoluta confianza. Dite esto a ti mismo con frecuencia hoy. Es una declaración de que te has liberado de la creencia en ídolos. Es tu reconocimiento de la verdad acerca de ti.


5. Durante diez minutos dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, deja que la idea de hoy se adentre muy hondo en tu conciencia. Repítela, reflexiona sobre ella, deja que pensamientos afines vengan a ayudarte a reconocer su verdad, y deja que la paz se extienda sobre ti como un manto de protección y seguridad. No permitas que ningún pensamiento vano o necio venga a perturbar la santa mente del Hijo de Dios. Tal es el Reino de los Cielos. Tal el lugar de descanso donde tu Padre te ubicó eternamente.


REFLEXIÓN:


Lo primero que vino a mi mente cuando leía la lección de hoy fue un pasaje de la Biblia que dice:


“A ver ustedes que andan con sed, ¡vengan a las aguas! No importa que estén sin plata, vengan; pidan trigo sin dinero, y coman, pidan vino y leche, sin pagar. ¿Para qué van a gastar en lo que no es pan y dar su salario por cosas que no alimentan? Si ustedes me hacen caso, comerán cosas ricas y su paladar se deleitará con comidas exquisitas” (Isaías 55, 1-2). 


Y a propósito de esto UCDM nos dice que creemos que lo que nos “sustenta en este mundo es todo menos Dios”, y nuestra fe está puesta en el dinero, la ropa, la fama, etc. En otras palabras, a todo esto se le llama consumismo. Y el pasaje de la Biblia me hizo pensar en que verdaderamente como seres humanos lo único que necesitamos para vivir desde el punto de vista físico, es “el pan” en el contexto que esta palabra simboliza. En el pasaje se enfatiza algo que me impactó: "¿para qué se van a gastar su salario en lo que no es pan?", y eso nos muestra que realmente tendríamos lo suficiente para  vivir dignamente si no pensáramos que necesitamos el carro último modelo para que lo vean nuestros conocidos, o la marca de celular de última generación para ostentarla con nuestros amigos, o unos costosos tenis que pagarían el sustento de una semana de una familia, etc. Somos consumistas y por eso no entendemos cuando nos dicen que el amor de Dios es nuestro sustento. Hemos creído que necesitamos demasiado y por eso nos sentimos carentes, pero nuestro Padre Creador nos está sustentando desde que amanece hasta que anochece: Respiramos gratis, los rayos del sol nos alumbra sin costo alguno, estamos vivos ocupando un lugar en este mundo en donde Dios se vale de personas y de cosas para sustentarnos en los momentos difíciles. Muchas personas pueden no tener empleo y no tener dinero para comprar lo necesario, pero hay alguien que Dios pone en el camino para que no se duerman sin haber comido algo. Se que vienen a nuestra mente las personas sin hogar, y con muchas carencias materiales, pero no sabemos el origen de esa situación y muy seguramente no será eterna, y esas  experiencias son parte de los aprendizajes que los seres humanos debemos transitar, pero precisamente por eso  todos somos responsables no sólo de lo que nos sucede sino de lo que sucede a nuestro alrededor.


Hoy UCDM no sólo se refiere al sustento material, sino también al sustento espiritual como cuando alguien pierde a un ser amado, y luego de que pasa un tiempo se  pregunta: ¿Cómo hice para seguir adelante?¿Cómo pude resistir? Dios estaba a su lado sosteniéndolo, sustentándolo como dice el Salmo 91 en el versículo 15: "... y en la angustia estaré junto a él...". Pero cuando una persona está aferrada a las riquezas que el mundo le ofrece jamás va a creer que el amor de Dios es su sustento, todo lo contrario, renegará de su vida de “aparente” carencia y quizás no tenga tiempo de acordarse de la existencia de Dios por estar buscando prestigio y poder.


En fin, cuando por algún motivo mis pensamientos me están llevando a sentirme carente por algo material, recuerdo las palabras del Profeta Isaías y tomo conciencia del mundo consumista en el que vivo y simplemente agradezco a Dios porque no me ha faltado “el pan” de cada día.


ORACIÓN: 


Padre, muchas veces nos dejamos impresionar por las cosas que el mundo nos ofrece, olvidando que son producto del consumismo que nos hace olvidar que el fruto de nuestro trabajo debe ser para alimentar nuestro cuerpo y nuestra alma. Hoy sé que Tú eres mi sustento, y por eso te pido la gracia de confiar en que en los momentos más difíciles, Tu infinito Amor me proveerá. Amén


martes, 18 de febrero de 2025

LECCIÓN 49: La Voz de Dios me habla durante todo el día.



1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.


2. La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle oídos. Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente, recordándote que el Creador no se ha olvidado de Su Hijo.


3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una e incluso más si es posible. Trataremos en verdad de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio para que la oyeras.


4. Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios.


5. No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible. Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.


REFLEXIÓN:


Al parecer la parte de nuestra mente que está más activa es la que opera en el mundo porque la gran mayoría de seres humanos vivimos distraídos e inseguros como lo afirma hoy UCDM. Son etapas por las que todos pasamos, y precisamente esto sucede para poder comprender esa otra parte de nuestra mente donde reside la verdad. Tenemos momentos de “lucidez” por decirlo de alguna manera, y es cuando podemos escuchar la Voz de Dios, pero no es una escucha continua porque ésta se ve interrumpida por la duda y por la desconfianza, porque las veces que hemos escuchado esa Voz que nos dice algo pensamos que es producto de nuestro desespero por encontrar respuestas a los problemas que nos aquejan. Pero llega un momento en nuestras vidas que algo nos despierta y somos conscientes que esa Voz que estamos escuchando no es una invención de nuestra mente, sino una manifestación de Dios. Y esto sucede porque hemos hecho algo bien, algo diferente a lo acostumbrado y podemos “escuchar”  esa Voz.


Hay muchas maneras para que esto suceda: por la oración continua y ferviente, por la meditación serena, por estar en estado de presencia, al momento de levantarnos luego de un descanso tranquilo, o simplemente contemplando la naturaleza. Todos, absolutamente todos, hemos escuchado alguna vez la Voz de Dios, pero no le hemos creído porque no somos conscientes de quiénes somos, y la mayoría de las veces consideramos que no somos dignos de que eso nos suceda, y desvirtuamos ese acontecimiento. Antes de iniciar el estudio de UCDM tenía una leve sospecha de que sí podía escuchar la Voz de Dios, pero nunca estuve totalmente segura, hasta que profundicé en estas enseñanzas y pude comprender con alegría que no era producto de mi imaginación ni de mi engreído ego.


La lección de hoy nos dice que sí podemos escuchar la voz de Dios, y debemos creer firmemente que somos merecedores de escucharla porque somos sus hijos amados. Y no necesitamos estar alerta en busca de esa  voz, sino simplemente cumpliendo nuestros deberes y haciendo amorosamente Su Voluntad porque es ahí cuando Dios se manifiesta: Tenemos el ejemplo más  grande en Jesús. Él es nuestro modelo a seguir, y hoy UCDM nos guía para que eso pueda suceder, porque aunque no escuchemos la Voz de Dios, no significa que no nos esté hablando durante todo el Día.


ORACIÓN:


Padre, el ruido del mundo, los afanes y angustias de cada día son distractores que impiden que escuche Tu Voz. Hoy dispongo mi mente y mi corazón para que Tu Palabra se manifieste en mi vida. Amén.


lunes, 17 de febrero de 2025

LECCIÓN 48: No hay nada que temer.



1. La idea de hoy afirma simplemente un hecho. No es un hecho para los que creen en ilusiones, mas las ilusiones no son hechos. En realidad no hay nada que temer. Esto es algo muy fácil de reconocer. Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es muy difícil reconocerlo.


2. Las sesiones de práctica de hoy serán muy cortas, muy simples y muy frecuentes. Repite sencillamente la idea tan a menudo como puedas. Puedes hacerlo con los ojos abiertos en cualquier momento o situación. Recomendamos enérgicamente, no obstante, que siempre que puedas cierres los ojos durante aproximadamente un minuto y repitas la idea lentamente para tus adentros varias veces. Es especialmente importante también que la uses de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.


3. La presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en tu propia fortaleza. La conciencia de que no hay nada que temer indica que en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su Fortaleza ocupe el lugar de tu debilidad. En el instante en que estés dispuesto a hacer eso, ciertamente no habrá nada que temer.


REFLEXIÓN:


¿Alguna vez experimenté lo que dice la lección de hoy? Pienso en la infancia y me vienen muchos recuerdos, momentos de alegría en donde no había preocupaciones y la vida se iba en jugar, comer y dormir; la única preocupación era hacer las tareas que nos habían dejado en la escuela. Llega la adolescencia y con ella los temores, y recuerdo que mi primer temor fue que me dejaran de gustar los muñecos y que ya no sintiera la alegría de tenerlos, y de que ya no me los regalaran más. Sentí mucha nostalgia en ese entonces y ese recuerdo quedó muy marcado en mí. Luego llega la adultez y los temores son producto de las responsabilidades que se adquieren cuando iniciamos la universidad, el trabajo, y entonces aparece el miedo al futuro porque nos han enseñado que tenemos que proyectarnos y tener metas. Luego  conformamos un hogar, llegan los hijos y los temores se multiplican porque tenemos miedo de tanta felicidad, y de la vulnerabilidad de nuestros hijos. Pero en medio de esos miedos, recuerdo un espacio de tiempo en donde experimentaba esa sensación de “no hay nada que temer”, y era cuando mis hijos eran bebés y los veía dormir plácidamente y quería eternizar ese instante porque yo sabía que estaban a mi lado y nada les podría pasar. En ese momento no había nada que temer y sentía paz, pero fugaz porque sabía que no iba a durar para siempre porque mis hijos iban a crecer y un día se irían para hacer su propio camino.


La realidad que hemos creado es que la  vida también está hecha de temores, y ya hemos aprendido que éstos aparecen cuando no estamos en estado de presencia, cuando el pasado nos pesa y nos duele, y cuando el futuro nos produce ansiedad porque hemos proyectado nuestros sueños y necesidades, pero no hemos disfrutado de lo que el presente nos está ofreciendo. Y es que, literal, el presente es un regalo que muchas veces pasa inadvertido, porque estamos atrapados en esos mundos inexistentes que son el pasado y el futuro. Entonces, para que hoy la hermosa frase "No hay nada que temer”, tenga sentido, tenemos que vivir el presente como lo que es: un hermoso regalo que nuestro Padre Creador nos hace para que lo disfrutemos ya, y para que los fantasmas del pasado y del futuro nos dejen en paz. 


ORACIÓN:


Padre, gracias por el hermoso regalo de la vida, ese regalo que me ofreces desde que amanece hasta que anochece. Que tu Fuerza sea mi sostén de cada día, y que la belleza de tu creación me inspire a vivir con alegría y con la certeza de que “no hay nada que temer”. Amén.


domingo, 16 de febrero de 2025

LECCIÓN 47: Dios es la Fortaleza en la que confío.



1. Si sólo confías en tus propias fuerzas, tienes todas las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. ¿Qué puedes predecir o controlar? ¿Qué hay en ti con lo que puedas contar? ¿Qué te podría capacitar para ser consciente de todas las facetas de un problema y de resolverlos todos de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno? ¿Qué hay en ti que te permita poder reconocer la solución correcta y garantizar su consecución?


2. Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. ¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? Por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?


3. Dios es tu seguridad en toda circunstancia. Su Voz habla por Él en toda situación y en todos los aspectos de cada situación, diciéndote exactamente qué es lo que tienes que hacer para invocar Su Fortaleza y Su Protección. En esto no hay excepciones porque en Dios no hay excepciones. Y la Voz que habla por Él piensa como Él.


4. Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la Fuente de la verdadera Fortaleza. Son necesarias hoy cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que les dediques más tiempo. Cierra los ojos y comienza como de costumbre repitiendo la idea de hoy. Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor, y desecha cada una de ellas diciéndote a ti mismo:


Dios es la Fortaleza en la que confío.


5. Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con tu propia sensación de insuficiencia. Es obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada con sentimientos de insuficiencia, pues, de lo contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito. Confiando en ti mismo no es la manera de adquirir confianza. Mas la Fortaleza de Dios en ti tiene éxito en todo.


6. Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas y a la que tienes derecho. Debes adquirir asimismo la conciencia de que confiar en tu verdadera fortaleza está plenamente justificado en relación con todo y en toda circunstancia.


7. En la última fase de cada sesión de práctica, trata de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera seguridad. Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda sensación de paz, por muy breve que sea. Despréndete de todas las trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. Hay un lugar en ti donde hay perfecta paz. Hay un lugar en ti en el que nada es imposible. Hay un lugar en ti donde mora la Fortaleza de Dios.


8. Repite la idea frecuentemente en el transcurso del día. Úsala como respuesta a cualquier cosa que te perturbe. Recuerda que tienes derecho a la paz porque estás depositando tu confianza en la Fortaleza de Dios.


REFLEXIÓN: 


Parece que sólo cuando nos equivocamos y caemos en cuenta de nuestros errores podemos comprender mejor el sentido de la frase “Dios es la fortaleza en la que confío”. Si no nos equivocamos nos creemos autosuficientes, pero bien dice el dicho que de las equivocaciones se aprende.


A propósito de esta lección, viene a mi mente la famosa frase “no todo lo que brilla es oro”, y eso se puede aplicar a aquellos momentos cuando nos dejamos llevar por situaciones o personas que parecen deslumbrantes, y tomamos decisiones basados en esa percepción que tenemos de las cosas o de las personas. Cada ser humano ha pasado por una situación en la que quisiera poder devolver el tiempo para deshacer lo hecho. Ahí es cuando pensamos en Dios y nos preguntamos cosas como: ¿por qué no oré antes de tomar esa decisión? ¿por qué no consulté con Dios? ¿Por qué no le hice caso a mis padres? Son muchas las preguntas que nos podemos hacer, pero todas surgen porque un día confiamos más en nosotros mismos que en Dios, o lo que es peor, simplemente nuestra autosuficiencia hizo que Dios no existiera para nosotros. De todas maneras nada de lo ya hecho lo podemos cambiar y no tiene sentido “llorar sobre la leche derramada”, pero precisamente como las equivocaciones se convierten en aprendizajes, es  cuando debemos tomar conciencia de que no podemos confiar en nuestras propias fuerzas como nos lo dice UCDM.


En la actualidad es mucho más difícil que las personas más jóvenes comprendan que Dios es la fortaleza en la que deben confiar, porque el mundo les ofrece poder y les ha vendido la idea que son poderosos, que no necesitan de nadie, de que todo se vale, y que nada les impide lograr lo que se propongan a costa de lo que sea. Pero no importa, es parte del aprendizaje que tienen que vivir estas generaciones, porque tarde o temprano todos volvemos a Dios, y tampoco importa cuándo ni cuánto dure en suceder eso, pues todos estamos llamados a volver a Él porque esa es nuestra misión en este mundo. Quienes ya estamos transitando ese sendero, tenemos la misión de ser ejemplo para las nuevas generaciones, y  por ahora la manera de hacerlo es sembrando la semilla de la confianza en Dios en donde quiera que cada uno esté: solos o acompañados, Dios debe ser la “Fortaleza” en la que confiemos para que nos inspire hacer lo correcto en todo momento y seamos luz y soporte para nuestros hermanos que caminan detrás de nosotros.


ORACIÓN:


Padre,  vivo en un mundo que me ofrece poder, prestigio, riquezas, lujos y todo tipo de placeres efímeros, que por momentos me desvían de la meta que me he trazado. Por eso me aferro a tus eternas promesas porque en mi debilidad sólo Tú eres “la Fortaleza en la que confío”. Amén.

sábado, 15 de febrero de 2025

LECCIÓN 46: Dios es el Amor en el que perdono.



1. Dios no perdona porque nunca ha condenado. Y primero tiene que haber condenación para que el perdón sea necesario. El perdón es la mayor necesidad de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de ilusiones. Aquellos que perdonan se liberan a sí mismos de las ilusiones, mientras que los que se niegan a hacerlo se atan a ellas. De la misma manera en que sólo te condenas a ti mismo, de igual modo, sólo te perdonas a ti mismo.


2. Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. El miedo condena y el amor perdona. El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido y lleva la mente de nuevo a la conciencia de Dios. Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones.


3. Los ejercicios de hoy requieren por lo menos tres sesiones de práctica de cinco minutos completos y el mayor número posible de las más cortas. Como de costumbre, comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo la idea de hoy para tus adentros. Cierra los ojos mientras lo haces, y dedica un minuto o dos a explorar tu mente en busca de aquellas personas a quienes no has perdonado. No importa en qué medida no las hayas perdonado. O las has perdonado completamente o no las has perdonado en absoluto.


4. Si estás haciendo los ejercicios correctamente no deberías tener ninguna dificultad en encontrar un buen número de personas a quienes no has perdonado. En general, se puede asumir correctamente que cualquier persona que no te caiga bien es un sujeto adecuado. Menciona cada una de ellas por su nombre, y di:


[Nombre], Dios es el Amor en el que te perdono.


5. El propósito de la primera fase de las sesiones de práctica de hoy es colocarte en una posición desde la que puedes perdonarte a ti mismo. Después que hayas aplicado la idea a todas las personas que te hayan venido a la mente, di para tus adentros:


Dios es el Amor en el que me perdono a mí mismo.


Dedica luego el resto de la sesión a añadir ideas afines tales como:


Dios es el Amor con el que me amo a mí mismo.

Dios es el Amor en el que me alzo bendecido.


6. El modelo a seguir en cada aplicación puede variar considerablemente, pero no se debe perder de vista la idea central. Podrías decir, por ejemplo:


No puedo ser culpable porque soy un Hijo de Dios.

Ya he sido perdonado.

El miedo no tiene cabida en una mente que Dios ama.

No tengo necesidad de atacar porque el amor me ha perdonado.


La sesión de práctica debe terminar, no obstante, con una repetición de la idea de hoy en su forma original.


7. Las sesiones de práctica más cortas pueden consistir ya sea en una repetición de la idea de hoy en su forma original o en una afín, según prefieras. Asegúrate, no obstante, de aplicar la idea de manera más concreta si surge la necesidad. Esto será necesario en cualquier momento del día en el que te percates de cualquier reacción negativa hacia alguien, tanto si esa persona está presente como si no. En tal caso, dile silenciosamente:


Dios es el Amor en el que te perdono.


REFLEXIÓN: 


Nos enseñaron a pedirle perdón a Dios por nuestros pecados, por nuestras culpas, y por eso cuando se lee que “Dios no perdona porque nunca ha condenado”, uno entra en una especie de  contradicción porque jamás pensó que iba leer esto, y sólo le viene a la mente la reiteradas veces en que de niño, y aún de adulto, ha escuchado que es un pecador consumado y que si no se arrepiente se puede ir para el infierno. Algunas personas se dirán así mismas que en la Biblia está escrito que existe el infierno y que somos pecadores, etc., pero en la Biblia también está Jesús hablando de amor, de perdón, y manifestando su presencia de una manera amorosa como cuando le trajeron a la mujer adúltera y Él no la condenó, como tampoco lo pudieron hacer quienes la acusaron. Entonces tiene sentido cuando UCDM nos dice que “si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón”, y eso fue lo que expresó Jesús a la mujer adúltera cuando no la condenó: No la juzgó. Y si Jesús no lo hizo, nosotros  que lo seguimos a Él, tampoco lo hacemos con ninguno de nuestros hermanos,  y más bien aceptamos la salvación que se nos ofrece a través del perdón. Es nuestra tarea primordial, si hemos decidido transitar el camino que nos muestra UCDM, actuar con la inocencia de un niño sin recurrir al pasado donde están los recuerdos de tantas condenas que hemos escuchado sobre nosotros mismos y que hemos proferido sobre los demás. Creo que por eso Jesús amaba a los niños y decía que “el reino de los cielos es de quienes son como ellos”. ¿Y cómo son ellos? Inocentes, no juzgan, siempre están en estado de presencia, pero sobre todo son ¡alegres y sinceros! 


ORACIÓN:


Padre, quiero dejar el pasado atrás y comenzar de cero y por eso me pongo en Tu Presencia para decirte que en Tu Nombre Santo perdono a quien sea que tenga que perdonar, y también me perdono por todo aquello que me ha impedido ser feliz y disfrutar de Tu maravillosa creación. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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