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lunes, 21 de abril de 2025

LECCIÓN 111 (Repaso lecciones 91 y 92)



Tercer repaso: Importante leer la introducción:

https://uncursodemilagroscadadia.blogspot.com/p/tercer-repaso-introduccion.html


Para los repasos de por la mañana y por la noche:


1. (91) Los milagros se ven en la luz.


No puedo ver en la obscuridad. Que la luz de la santidad y de la verdad iluminen mi mente para que pueda ver la inocencia que mora en mí.


2. (92) Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.


Veo a través de la fortaleza el regalo que Dios me dio. Mi debilidad es la obscuridad que Su regalo disipa, al ofrecerme Su Fortaleza para que ocupe su lugar.


3. A la hora en punto:

Los milagros se ven en la luz.


Media hora más tarde:

Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.


REFLEXIÓN:


Habiendo leído la introducción del tercer repaso, y teniendo en cuenta las recomendaciones que nos hacen, sólo nos queda ser receptivos y, juiciosamente, realizar los ejercicios para recibir los regalos prometidos por Dios. Eso es parte de creer que “los milagros se ven en la luz”, porque quien es dócil a los buenos consejos está encendiendo una lámpara que lo guiará en su recorrido para alcanzar la meta que nos propone UCDM. 


También nos dicen que “la luz y la fortaleza son una”, y  es tan cierto como que cuando uno está, literalmente, en la oscuridad, pierde la fuerza del cuerpo porque enseguida se siente el temor a tropezar y hacerse daño… Y cuando la luz se enciende, lo primero que sale de nuestro cuerpo es un respiro que nos avisa que el peligro se ha disipado. La vida cotidiana es un asomo de la  vida espiritual, que nos muestra, a través del cuerpo,  cómo reaccionamos ante el poder de la claridad.


ORACIÓN:


Padre, cuando llega la noche me dispongo al descanso y guardo silencio para intentar escuchar Tu Voz, que se pierde en el día con el ruido del mundo. En la madrugada, el dulce canto de las aves me avisa que a la luz del nuevo día un milagro puede acontecer. Que la Luz de Tu Verdad disipe mis oscuridades para que los milagros pueda ver. Amén.


domingo, 20 de abril de 2025

LECCIÓN 110: Soy tal como Dios me creó.



1. Repetiremos la idea de hoy de vez en cuando. Pues sólo con este pensamiento bastaría para salvarte a ti y al mundo, si creyeras que es verdad. Su veracidad significa que no has efectuado ningún cambio real en ti ni que tampoco has cambiado el universo de manera que lo que Dios creó hubiese podido ser reemplazado por el miedo y la maldad, por la aflicción y la muerte. Si sigues siendo tal como Dios te creó, el miedo no tiene sentido, la maldad no es real y la aflicción y la muerte no existen.


2. La idea de hoy es, por lo tanto, todo cuanto necesitas para dejar que la absoluta corrección sane tu mente y te conceda una visión perfecta que corrija todos los errores que cualquier mente haya podido cometer en cualquier momento o lugar. Esta idea es suficiente para sanar el pasado y liberar el futuro. Esta idea es suficiente para permitir que el presente se acepte tal como es. Esta idea es suficiente también para dejar que el tiempo sea el medio por el que el mundo entero aprende a escaparse del tiempo y de todos los cambios que éste parece producir con su pasar.


3. Si sigues siendo tal como Dios te creó, las apariencias no pueden reemplazar a la verdad, la salud no puede trocarse en enfermedad, la muerte no puede suplantar a la vida ni el miedo al amor. Nada de eso ha ocurrido si tú sigues siendo tal como Dios te creó. No necesitas otro pensamiento que éste para permitir que la redención venga a iluminar al mundo y a liberarlo del pasado.


4. Con este pensamiento basta para des-hacer el pasado y salvar el presente a fin de que se pueda extender serenamente hasta un futuro intemporal. Si eres tal como Dios te creó, entonces no ha habido separación alguna entre tu mente y la Suya, ni división entre tu mente y la de los demás, y sólo ha habido unidad en la tuya.


5. El poder sanador de la idea de hoy es ilimitado. La idea de hoy es la cuna de todos los milagros, la gran restauradora de la verdad en la conciencia del mundo. Practica la idea de hoy con gratitud. Ésta es la verdad que te hará libre. Ésta es la verdad que Dios te prometió. Ésta es la Palabra con la que a todo sufrimiento le llega su fin.


6. Comienza las sesiones de práctica de cinco minutos con esta cita del texto:


Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su Hijo.


7. Luego, mientras mantienes esta afirmación fija en la mente, trata de encontrar al Ser que es el santo Hijo de Dios.


8. Busca en tu interior a Aquel que es el Cristo en ti, el Hijo de Dios y hermano del mundo; el Salvador que ha sido salvado para siempre y que tiene el poder de salvar a todo aquel que Lo roce, por levemente que sea, y le pida la Palabra que le dice que él es Su hermano.


9. Eres tal como Dios te creó. Honra hoy a tu Ser, y no rindas culto a las imágenes que fabricaste para que fuesen el Hijo de Dios en lugar de lo que él es. En lo más recóndito de tu mente el santo Cristo en ti espera a que lo reconozcas como lo que tú eres. Y mientras no Lo reconozcas y Él siga siendo un desconocido para ti, seguirás perdido y sin saber Quién eres.


10. Búscalo hoy y encuéntralo. Él te salvará de todos los ídolos que has inventado. Pues cuando Lo encuentres, comprenderás cuán indignos son tus ídolos y cuán falsas las imágenes que creías ser. Hoy damos un paso gigantesco hacia la verdad al abandonar nuestros ídolos y abrir nuestros brazos, nuestros corazones y nuestras mentes a Dios.


11. Lo recordaremos a lo largo del día con nuestros corazones rebosantes de gratitud y albergando solamente pensamientos amorosos hacia todos aquellos que hoy se crucen en nuestro camino. Pues así es como Lo recordaremos. Y para poder recordar a Su Hijo, nuestro santo Ser, el Cristo en cada uno de nosotros, decimos:


Soy tal como Dios me creó.


Declaremos esta verdad tan a menudo como podamos. Ésta es la Palabra de Dios que te hace libre. Ésta es la llave que abre las puertas del Cielo y te permite entrar a la Paz de Dios y a Su Eternidad.


REFLEXIÓN:


Si en verdad creyéramos esta sencilla frase nuestra vida sería diferente: “Soy tal como Dios me creó”. Nos dan algunas instrucciones para realizar el ejercicio de hoy, pero especialmente hay una frase que con sólo leerla produce paz, porque es como caricia esperanzadora que nos induce a confiar en que somos  tal como Dios nos creó:


“Busca en tu interior a Aquel que es el Cristo en ti, el Hijo de Dios y hermano del mundo; el Salvador que ha sido salvado para siempre y que tiene el poder de salvar a todo aquel que Lo roce, por levemente que sea, y le pida la Palabra que le dice que él es Su hermano”.


Esta frase es como un mapa que nos guía hacia un tesoro, y la búsqueda de ese tesoro no implica tener que atravesar el mundo, sólo tenemos que atravesar nuestras dudas, nuestros miedos, y nuestra propia mente para encontrar en nuestro “interior a Aquel que es el Cristo en ti…” en mí, en nosotros. Y qué grandioso se escucha cuando nos dicen que “Aquel” es “el Hijo de Dios y hermano del mundo…”. ¡No estamos solos! ¡No estamos desamparados! Hay un hermoso Ser que es nuestro Hermano universal y que es “el Salvador que ha sido salvado para siempre y que tiene el poder de salvar a todo el que Lo roce, por muy levemente que sea…”.  Sí, ya nos habían contado que hace miles de años había sucedido lo mismo con una mujer enferma que se sanó con sólo tocar levemente el manto de Jesús. Creíamos que eso sólo podía suceder allí, en el pasado remoto, pero hoy nos dicen que aquí, en el presente, también podemos encontrar a “Aquel” que nos puede sanar de todos nuestros males con sólo tocarlo. Aceptemos que somos tal como Dios nos creó para que al buscarlo hoy, podamos encontrarlo.


ORACIÓN:


Padre, creo que soy tal como Tú me creaste. Acepto con alegría haber sido creado por Ti porque deseo vivir en libertad. Sé que asumir que soy Tu creación me otorga una llave que me abre las puertas del Cielo y me permite entrar en Tu  Paz y en Tu Eternidad. Amén.


sábado, 19 de abril de 2025

LECCIÓN 109: Descanso en Dios.



1. Hoy pedimos descanso y una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. Pedimos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos sea peligro e infortunio. Y disponemos del pensamiento que responderá a nuestra petición con lo que pedimos.


2. “Descanso en Dios.” Este pensamiento te brindará descanso y sosiego, paz y quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. 3”Descanso en Dios.” Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti que posees la visión que ve más allá de las apariencias hasta esa misma verdad en todo el mundo y en todo lo que existe. He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que haya venido alguna vez o haya de venir para estar aquí por algún tiempo. He aquí el pensamiento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reconocerse a sí mismo.


3. “Descanso en Dios”. Completamente impávido, este pensamiento te sacará adelante a través de tormentas y luchas, más allá del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte, y te llevará a la certeza de Dios. No hay sufrimiento que no pueda sanar. No hay problema que no pueda resolver. Y no hay apariencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.


4. Éste es el día de la paz. Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece imperturbable. Tuyo es el descanso de la verdad. Las apariencias no te pueden perturbar. Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y ellos te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú le entregaste tu voz a Dios y ahora descansas en Él y dejas que Él hable a través de ti.


5. En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedad, dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. Descansas en la intemporalidad, mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues nada puede jamás alterar tu descanso en modo alguno. Descansa hoy. Y según cierras los ojos, sumérgete en la quietud. Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó. Deja que tu mente se aquiete y acepte con agradecimiento su curación. Ahora que descansas en Dios ya no vendrán a rondarte sueños de terror. Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños hasta llegar a la paz.


6. En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegra, un pájaro con las alas rotas rompe a cantar y un arroyo por largo tiempo seco mana de nuevo. El mundo renace cada vez que descansas y que recuerdas cada hora que viniste a brindarle la Paz de Dios al mundo a fin de que pudiese descansar junto contigo.


7. Cada vez que hoy descansas cinco minutos el mundo se acerca más a su despertar. Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el arroyo manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer a medida que avanzan.


8. Hoy descansas en la Paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, el sagrado santuario donde reposas. Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan desde los más remotos lugares del mundo así como desde los más cercanos; invítalos a todos a entrar y a descansar contigo.


9. Hoy descansas en la Paz de Dios, tranquilo y sin miedo. Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte su descanso. Aquí todos descansamos juntos, pues así es como nuestro descanso se vuelve total, y lo que hoy damos ya lo hemos recibido. 4l tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron; a todo Pensamiento de Dios y a la Mente en la que estos Pensamientos nacieron y en donde descansan. Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos: “Descanso en Dios”.


REFLEXIÓN:


“Descanso en Dios”, es la práctica de hoy. ¿Cómo puedo descansar en Dios cuando me aqueja tanta incertidumbre? ¿Que tengo que hacer para descansar en Dios? Porque me gusta que me digan que si “Descanso en Dios” sanaré el sufrimiento, resolveré mis problemas, y la verdad se manifestará en mi vida, entonces buscaré mi descanso en Dios.


Nos dicen que iniciemos poco a poco, que “hoy descansemos en la Paz de Dios” tranquilos y sin miedo. Y esa es la forma correcta de hacerlo: Hoy es el día. Sólo el presente importa, porque si me proyecto al futuro y programo un descanso en Dios como si fueran unas vacaciones, entonces no lo lograré. Si hoy salvo el día y gano la batalla en “el ahora”, mañana será más fácil porque no tendré la carga de un pasado cercano lleno de frustración y del  culpa. Puedo ayudar a que ese descanso en Dios sea real si realizo en mí una “dulce restricción”, algo así  como ponerle límites a mis emociones, como si a través del mi propio dominio proyecto en mis hermanos paz. Sí, porque descansar en Dios no es estar ajenos al mundo sino poder vivir en el mundo en paz, aún en medio de las vicisitudes de la vida. Es hacer  caso omiso a las ilusiones que me muestran un mundo que me puede perturbar, pero que al entregarme al verdadero “Descanso en Dios”, me permite permanecer ajeno a lo que no es verdad. Y la paz irradia, y sin tener que hacer o decir algo, mis hermanos se unirán a mí en ese descanso, porque si no reacciono ante cualquier situación negativa, ellos tampoco lo harán, porque bien dicen por ahí que “para pelear se necesitan dos”. Por eso decido descansar en la “Paz de Dios”, en total tranquilidad y sin miedo, para que mis hermanos  también puedan hacerlo.


ORACIÓN:


Padre, me dejo guiar y hago mi parte para poder descansar en Ti, pero no es sólo por mí, sino por que sé que al hacerlo me alejo “del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte”, y con ello exhorto a mis hermanos a que se unan a mí en este descanso y también puedan, como yo, experimentar paz y escuchar Tu Voz. Amén.


viernes, 18 de abril de 2025

LECCIÓN 108: Dar y recibir son en verdad lo mismo.



1. La visión depende de la idea de hoy. La luz se encuentra en ella, pues reconcilia todos los aparentes opuestos. ¿Y qué puede ser la luz sino la resolución, nacida de la paz, de fundir todos tus conflictos y pensamientos erróneos en un solo concepto que sea completamente cierto? Incluso éste desaparecerá, ya que el Pensamiento que se encuentra tras él aparecerá para ocupar su lugar. Y entonces estarás en paz para siempre, pues en ese punto al sueño le llega su fin.


2. La verdadera luz que hace posible la verdadera visión no es la luz que los ojos del cuerpo contemplan. Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la obscuridad no puede percibirse en absoluto. Y de esta manera, lo que es igual se ve como lo mismo, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.


3. Ésta es la luz en la que no se pueden ver opuestos, y la visión, al haber sanado, tiene el poder de sanar. Ésta es la luz que extiende tu paz interior hasta otras mentes para compartirla y regocijarse de que todas ellas sean una contigo y una consigo mismas. 3

Ésta es la luz que sana porque genera una sola percepción, basada en un solo marco de referencia, del que procede un solo significado.


4. Ahí dar y recibir se ven como diferentes aspectos de un mismo Pensamiento, cuya verdad no depende de cuál de ellos se vea primero ni de cuál parezca estar en segundo lugar. Ahí se entiende que ambos ocurren simultáneamente para que el Pensamiento conserve su integridad. Y este entendimiento es la base sobre la que se reconcilian todos los opuestos, ya que se perciben desde el mismo marco de referencia que unifica dicho Pensamiento.


5. Un solo pensamiento, completamente unificado, servirá para unificar todos los pensamientos. Esto es lo mismo que decir que una sola corrección bastará para que todo error quede corregido o que perdonar a un solo hermano completamente es suficiente para brindar la salvación a todas las mentes. Pues éstos son sólo algunos casos especiales de la ley que rige toda clase de aprendizaje, siempre que esté dirigido por Aquel que conoce la verdad.


6. Aprender que dar es lo mismo que recibir tiene una utilidad especial, ya que se puede poner a prueba muy fácilmente y comprobar que es verdad. Y cuando con este caso especial se haya comprobado que en toda circunstancia en que se le ponga a prueba siempre da resultado, el pensamiento subyacente se puede entonces generalizar a otras áreas de duda y de doble visión. Y de ahí se expandirá hasta llegar finalmente al único Pensamiento subyacente a todos ellos.


7. Hoy practicaremos con el caso especial de dar y recibir. Utilizaremos esta sencilla lección acerca de lo obvio porque produce resultados que no se nos pueden escapar. Dar es recibir. Hoy intentaremos ofrecer paz a todo el mundo y ver cuán rápidamente retorna a nosotros. La luz es tranquilidad, y en esa paz se nos concede la visión, y entonces podemos ver.


8. De este modo damos comienzo a nuestras sesiones de práctica con las instrucciones para hoy, y afirmamos:


Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Recibiré lo que estoy dando ahora.


Luego cierra los ojos y piensa durante cinco minutos en lo que quieres ofrecerle a todo el mundo para así disfrutar de ello. Por ejemplo, podrías decir:


Le ofrezco sosiego a todo el mundo

Le ofrezco paz interior a todo el mundo.

Le ofrezco ternura a todo el mundo.


9. Repite cada frase lentamente y luego haz una pequeña pausa, esperando recibir el regalo que diste. Y en la misma medida en que lo diste, te llegará. Te darás cuenta de que recibes una retribución exacta, pues eso es lo que pediste. Puede que te resulte útil, asimismo, pensar en alguien a quien dar tus regalos. Él representa a los demás y a través de él estarás dándoselos a todo el mundo.


10. Nuestra sencilla lección de hoy te enseñará mucho. De ahora en adelante entenderás mucho mejor el concepto de efecto y causa, y nuestro progreso será mucho más rápido. Piensa en los ejercicios de hoy como rápidos avances en tu aprendizaje, el cual se acelerará y consolidará cada vez que digas: “Dar y recibir son en verdad lo mismo”.


REFLEXIÓN:


“Dar y recibir son en verdad los mismo”, y la visión tiene mucho que ver con esa idea.   Ya habíamos hablado de la “merma” y el “aumento”, y cómo estas dos palabras representan las dos caras de la misma moneda. Podría pensarse que cuando doy (merma), me estoy quitando algo como si fuera una acción negativa, pero para recibir (aumento) tiene que haber un espacio vacío para que se llene con eso que recibo, y por eso previamente tuvo que haber una merma (dar). Tal vez por eso nos dicen que “dar y recibir son en verdad lo mismo” porque este proceso es un intercambio que requiere de un movimiento para que se genere un vacío. Si no hay vacío se forma una acumulación que produce caos y evita que las cosas fluyan, y si no fluyen se atascan y sucede lo mismo que con el agua estancada: se pudre.


UCDM, nos dice que “dar y recibir” son diferentes aspectos de un mismo “Pensamiento”, en donde este proceso ocurre simultáneamente para que dicho “Pensamiento” conserve su integridad: no hay primero ni segundo, sino que “dar y recibir” son simultáneos y no se requiere saber cuál ocurre primero para que este intercambio se dé. Y esto no necesariamente se aplica a cosas materiales, sino que lo podemos ver en aspectos de nuestra personalidad. Por ejemplo, una persona tiene la tendencia a juzgar duramente y constantemente se perturba porque su mente está centrada en verlo todo con una lupa. Si un día esta persona se percata de que esto le está  causando estrés, y toma la decisión de dejar de juzgar, y más bien se pone en el lugar del "otro" para tratar de entender por qué actúa así, pronto se dará cuenta que su estrés ha desaparecido porque su mente ya no está centrada en las acciones ajenas. Al dejar de juzgar (merma) abrió un espacio para que reinara la paz (aumento): dio comprensión y recibió tranquilidad.


Dar y recibir es una constante, tanto para bien como para mal: Yo estoy recibiendo continuamente lo que estoy dando, y viceversa. Por eso debo tomar conciencia de esto para saber si se requiere un cambio de mi parte, y quizás ahí esté la respuesta a mis constantes manifestaciones de inconformismo por la vida que “me tocó vivir”.


ORACIÓN:


Padre, que tome conciencia que “dar y recibir son en verdad los mismo”, para de esa manera “dar” al mundo únicamente lo que deseo “recibir”: sosiego, paz, amor incondicional, benevolencia, tolerancia, etc. Que por tu Gracia yo pueda ver lo que en verdad estoy dando a mis hermanos. Amén.

jueves, 17 de abril de 2025

LECCIÓN 107: La verdad corregirá todos los errores de mi mente.



1. ¿Qué otra cosa puede corregir las ilusiones sino la verdad? 2¿Y qué son los errores sino ilusiones que aún no se han reconocido como tales? Allí donde la verdad ha hecho acto de presencia los errores desaparecen. Simplemente se desvanecen sin dejar ni rastro por el que se pudiesen recordar. Desaparecen porque, sin la creencia que los sustenta, no tienen vida. De este modo se disuelven en la nada de donde provinieron. Del polvo vienen y al polvo volverán, pues lo único que queda es la verdad.


2. ¿Puedes imaginarte lo que sería un estado mental en el que no hubiese ilusiones? ¿Qué sensación te produciría? Trata de recordar algún momento—quizá un minuto o incluso menos—en el que nada vino a perturbar tu paz; en el que te sentiste seguro de ser amado y de estar a salvo. Trata entonces de imaginarte cómo sería si ese momento se pudiera extender hasta el final del tiempo y hasta la eternidad. Luego deja que la sensación de quietud que sentiste se multiplique cien veces, y luego cien veces más.


3. Entonces tendrás un atisbo, que no es más que un leve indicio del estado en el que tu mente descansará una vez que haya llegado la verdad. Sin ilusiones no puede haber miedo, dudas o ataque. Cuando la verdad llegue todo dolor cesará, pues no habrá cabida en tu mente para pensamientos transitorios e ideas muertas. La verdad la ocupará por completo y te liberará de todas tus creencias en lo efímero. No habrá cabida para éstas porque al haber llegado la verdad, no estarán en ninguna parte. No se pueden encontrar, pues ahora la verdad lo ocupa todo eternamente.


4. Cuando la verdad llega no se queda sólo por un rato para luego desaparecer o convertirse en otra cosa. Su forma no cambia ni varía, ni ella va y viene para luego volver a irse y regresar de nuevo. Permanece exactamente como siempre fue, de manera que podamos contar con ella en caso de cualquier necesidad, y confiar, con perfecta certeza, en que estará con nosotros en todas las aparentes dificultades y dudas que engendran las apariencias que el mundo presenta. Éstas simplemente desaparecerán cuando la verdad corrija los errores de tu mente.


5. Cuando la verdad llega trae en sus alas el don de la perfecta constancia, así como un amor que no se amedrenta ante el dolor, sino que, con seguridad y firmeza, mira más allá de él. He aquí el don de la curación, pues la verdad no necesita defensa y, por lo tanto, ningún ataque es posible. Las ilusiones pueden llevarse ante la verdad para ser corregidas. Pero la verdad se alza muy por encima de las ilusiones y no puede ser llevada ante éstas para hacer que sean verdad.


6. La verdad no va y viene, no cambia ni varía, adoptando una apariencia ahora y luego otra, evitando la captura y evadiendo la aprehensión. No se oculta. Se alza en plena luz, claramente accesible. Es imposible que alguien que la busque verdaderamente no la pueda encontrar. Este día le pertenece a la verdad. Dale lo que le corresponde, y ella te dará lo que es tuyo. No fuiste creado para sufrir y morir. La Voluntad de tu Padre dispone que esos sueños desaparezcan. Deja que la verdad los corrija.


7. No estamos pidiendo lo que no tenemos. Estamos pidiendo simplemente lo que nos pertenece, de manera que podamos reconocer que es nuestro. Hoy practicamos con la feliz certeza que emana de la verdad. Los titubeantes e inestables pasos de la ilusión no serán nuestro enfoque hoy. Estamos tan seguros de que vamos a triunfar como de que vivimos, de que tenemos esperanzas y de que respiramos y pensamos. No tenemos ninguna duda de que hoy caminamos con la verdad, y contamos con ella para que forme parte de todos los ejercicios que habremos de hacer en este día.


8. Comienza pidiéndole a Aquel que te acompaña en esta empresa que permanezca en tu conciencia según caminas con Él. Tú no estás hecho de carne, sangre y huesos, sino que fuiste creado por el mismo Pensamiento que le concedió a Él el Don de Vida. Él es tu Hermano, y tan parecido a ti que tu Padre sabe que ambos sois lo mismo. Es a tu propio Ser al que le pides que te acompañe, y ¿cómo podría Él no estar donde tú estás?


9. La verdad corregirá todos los errores de tu mente que te dicen que puedes estar separado de Él. Habla con Él hoy y comprométete a permitir que Su función se realice a través de ti. Compartir Su función es compartir Su Dicha. Dispones de Su confianza cuando dices:


La verdad corregirá todos los errores de mi mente y descansaré en Aquel que es mi Ser.


Deja entonces que te guíe dulcemente hacia la verdad, la cual te envolverá y te llenará de una paz tan profunda y serena que te será difícil regresar al mundo que te es familiar.


10. Mas, por otra parte, te sentirás feliz de volver a ver ese mundo. Pues traerás contigo la promesa de los cambios que la verdad que te acompaña traerá al mundo. Éstos serán cada vez mayores con cada regalo de cinco breves minutos que le des, y los errores que rodean al mundo quedarán corregidos a medida que permitas que se corrijan en tu mente.


11. No te olvides de lo que tienes que hacer hoy. Cada vez que te dices a ti mismo con absoluta certeza: “La verdad corregirá todos los errores de mi mente” hablas en nombre de todos y de Aquel que liberará al mundo según te libere a ti.


REFLEXIÓN:


Los errores desaparecen ante la verdad; se disuelven porque ya no está la creencia que los sustentaba. Cuando nos dicen que los errores se disuelven porque “del polvo vienen y al polvo volverán”, podemos asemejarlo al cuerpo físico, que es un “vehículo” por medio del cual nuestra alma se manifiesta en este mundo, pero luego, cuando cumple su propósito también se disuelve, desaparece y vuelve al polvo. Suena un poco dramático aún cuando es algo que tenemos por cierto, pero nos cuesta aceptarlo, y es porque le hemos dado más valor  al cuerpo tal vez porque nos familiarizamos cada día con él. Hemos creído que somos cuerpo y por eso también hemos creído en la muerte, pero para eso estamos aquí, para corregir. Y cuando eso suceda el efecto de las ilusiones habrá desaparecido también y no tendremos “miedo, dudas o ataque”, y el dolor que nos acompaña cuando perdemos a un ser querido podrá ser menos duradero porque ya hemos comprendido que ese hermoso ser que hizo parte de nuestra vida no murió, no se extinguió, sino que tan sólo se transformó, se fue a otro lugar porque cumplió con su misión, y está en algún lugar esperando un reencuentro con nosotros.


Porque ¿quién no ha perdido a un ser amado y se ha sentido morir, también, en vida?  Es algo inevitable, y quizás sea más fácil aceptar nuestra propia muerte que la de un ser amado, pero eso hace parte de nuestro aprendizaje, y cuando hay aceptación el dolor ya no se transforma en sufrimiento. Así que por encima de todo aceptemos que “la verdad corregirá todos los errores” de nuestra mente para que nuestro tránsito en este mundo no sea una oda al sufrimiento. La negación no cambia nada, pero la aceptación abre puertas para que se transforme una experiencia dolorosa en nuevos aprendizajes cuyo fruto es la paz.


ORACIÓN:


Padre, que la verdad corrija todas las ilusiones que mi mente ha creado, para que pueda recibir el don de la curación, y descansar en "Aquel que es mi Ser". Amén.


miércoles, 16 de abril de 2025

LECCIÓN 106: Déjame aquietarme y escuchar la verdad.



1. Si no le prestaras atención a la voz del ego, por muy ensordecedora que parezca ser su llamada; si no aceptaras sus míseros regalos que no te aportan nada que realmente quieras y si escucharas con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación, podrías entonces oír la poderosa Voz de la Verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes.


2. Escucha, y oye a tu Padre hablarte por medio de la Voz que Él designó fuese la Suya, la cual acalla el estruendo de lo que no tiene sentido y les muestra el camino de la paz a los que no pueden ver. Aquiétate hoy y escucha la verdad. No te dejes engañar por las voces de los muertos, que te dicen que han encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella. No les hagas caso, antes bien, escucha la verdad.


3. No tengas miedo hoy de eludir las voces del mundo. Sigue adelante con paso ligero más allá de su insensata persuasión. No les prestes oídos. Aquiétate hoy y escucha la verdad. Ve más allá de todas las cosas que no hablen de Aquel que tiene tu felicidad en Sus Manos y que te la ofrece con calidez y amor. Escúchalo únicamente a Él hoy y no te demores más en llegar a Él. Escucha hoy una sola Voz.


4. Hoy se cumple la promesa de la Palabra de Dios. Escucha y permanece en silencio. Él quiere hablarte. Viene a ti con milagros mil veces más jubilosos y más maravillosos que los que tú hayas podido jamás soñar o desear en tus sueños. Sus milagros son verdad. No se desvanecerán cuando al sueño le llegue su fin. Por el contrario, son los que le darán fin al sueño; y perdurarán eternamente, pues proceden de Dios para Su bienamado Hijo, cuyo otro Nombre eres tú. Prepárate hoy para los milagros. Permite que hoy se cumpla la ancestral promesa que tu Padre te hizo a ti y a todos tus hermanos.


5. Óyelo hoy, y escucha la Palabra que levanta el velo que cubre la tierra y que despierta a todos los que duermen y no pueden ver. Dios los llama a través de ti. Él necesita tu voz para hablarles, pues, ¿quién sino el Padre podría llegar hasta el Hijo, llamándolo a través de tu Ser? Óyelo hoy y ofrécele tu voz para que Él pueda hablarle a las multitudes que esperan a oír la Palabra que Él pronunciará hoy.


6. Estate listo para la salvación. Está aquí y hoy se te concederá. Y descubrirás cuál es tu función por medio de Aquel que la eligió por ti en Nombre de tu Padre. Escucha hoy y oirás una Voz que resonará por todo el mundo a través de ti. El Portador de todos los milagros necesita que tú los recibas primero, para que así te conviertas en el feliz dador de lo que has recibido.


7. Así comienza la salvación y así termina: cuando todo sea tuyo y lo hayas dado completamente, permanecerá contigo para siempre. La lección se habrá aprendido. Hoy vamos a practicar lo que es dar, pero no de la manera en que lo entiendes ahora, sino como es. Los ejercicios de cada hora deben ir precedidos de esta plegaria de iluminación:


Me aquietaré y escucharé la verdad.

¿Qué significa dar y recibir?


8. Pregunta, y confía en que se te contestará. Lo que pides es algo cuya respuesta ha estado esperando mucho tiempo a que la aceptes. Dicha respuesta representará el comienzo del ministerio para el que viniste, el cual liberará al mundo de la creencia de que dar es una manera de perder. De este modo el mundo se prepara para entender y para recibir.


9. Aquiétate y escucha la verdad hoy. Por cada cinco minutos que pases escuchando, mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra que tú oyes. Y cuando la hora haya pasado, liberarás mil más que harán una pausa para pedir que la verdad les sea revelada tanto a ellas como a ti.


10. Hoy se cumple la santa Palabra de Dios cuando tú la recibes para darla, de manera que puedas enseñarle al mundo lo que significa dar, escuchándolo y aprendiéndolo de Él. No te olvides hoy de reforzar tu decisión de escuchar y recibir la Palabra repitiendo el siguiente recordatorio tan a menudo como te sea posible:


Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Hoy soy el mensajero de Dios.

Mi voz es Suya para dar lo que recibo.


ORACIÓN:


Me aquieto y escucho Tu Verdad, Padre, porque Tus Milagros son la única verdad que no se desvanece y perdura eternamente.  

Soy tu hijo y permito que se cumpla “la ancestral promesa” que me hiciste a mí y a mis hermanos. 

Recibo tu dones del "Portador" de todos los milagros porque quiero ser el feliz dador de todo lo que he recibido. 

Me aquietaré y escucharé Tu Verdad. Y cuando sea el momento comprenderé lo que significa dar y recibir.

Confío en Tu bondad, y en que “mil mentes se abrirán a la verdad y oirán la santa Palabra…”, que ya he escuchado.

Es Tu Palabra, Padre, que me será revelada, y por eso acepto ser tu mensajero, y mi  voz es Tuya para dar lo que recibo a mis hermanos.

¡Amén!


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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