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jueves, 19 de junio de 2025

LECCIÓN 170: En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.



1. Nadie ataca sin la intención de herir. En esto no hay excepciones. Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afirmando que ser cruel te protege; que la crueldad te mantiene a salvo. Estás afirmando tu creencia de que herir a otro te brinda libertad. Y también, que al atacar intercambias el estado en que te encuentras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de peligrosas invasiones y del temor.


2. ¡Qué descabellada es la idea de que atacar es la manera de defenderse del miedo! 2

Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se hinche y sea cada vez más rabioso. Ésta es la manera de proteger al miedo, no de escaparse de él. Hoy aprendemos una lección que te evitará más demoras e innecesarios sufrimientos de los que te puedes imaginar. Y es ésta:


Eres el hacedor de aquello de lo que te defiendes. Y al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. Depón tus armas, y sólo entonces percibirás su falsedad.


3. Parece ser un enemigo externo a quien atacas. Sin embargo, al defenderte forjas un enemigo interno; un pensamiento extraño que está en guerra contigo, te priva de paz y divide tu mente en dos bandos que parecen ser totalmente irreconciliables. Pues ahora el amor tiene un “enemigo”, un opuesto; y el miedo, el extraño, necesita ahora que lo defiendas contra la amenaza de lo que realmente eres.


4. Si examinaras detenidamente los medios por los que tu ilusoria autodefensa procede a lo largo de su imaginaria trayectoria, te percatarías de las premisas sobre las que se basa la idea anterior. En primer lugar, es obvio que las ideas tienen que abandonar su fuente, pues eres tú quien lanza el ataque y quien primero tuvo que concebirlo. No obstante, lanzas el ataque contra algo externo a ti y en tu mente te separas de aquel a quien atacas, completamente convencido de que la división a la que has dado lugar es real.


5. En segundo lugar, los atributos del amor se le confieren a su “enemigo”. Pues el miedo se convierte en tu refugio y en el protector de tu paz, y recurres a él en busca de solaz y de escape de cualquier duda con respecto a tu fortaleza, así como con la esperanza de poder descansar en una quietud libre de sueños. Y según se despoja al amor de lo que le pertenece a él y sólo a él, se le adjudican los atributos del miedo. Pues el amor te pediría que depusieses todas tus defensas por ser éstas meras necedades. Y ciertamente tus armas se desmoronarían y quedarían reducidas a polvo, pues eso es lo que son.


6. Al tener al amor como enemigo, la crueldad se convierte necesariamente en un dios. Y los dioses exigen que sus seguidores obedezcan sus mandatos sin rechistar. A aquellos que cuestionan la sensatez o, cuando menos, la cordura de tales exigencias, se les castiga severa e implacablemente. Pues son sus enemigos los que son irrazonables y dementes, mientras que ellos son siempre justos y misericordiosos.


7. Hoy examinaremos a este dios cruel objetivamente. Y nos daremos cuenta de que aunque sus labios están manchados de sangre y de que de su boca parecen salir llamas, está hecho de piedra. No puede hacer nada. No tenemos que desafiar su poder, pues no tiene ninguno. Y quienes ven en él su seguridad, no tienen ni guardián ni fortaleza a los que recurrir en caso de peligro, ni ningún poderoso guerrero que salga en su defensa.


8. Este momento puede ser terrible. Pero también puede ser el momento en que te emancipas de tu abyecta esclavitud. Pues al estar frente a este ídolo y verlo exactamente como es, puedes tomar una decisión: ¿Vas a restituirle al amor lo que has procurado arrebatarle para ponerlo a los pies de ese inanimado bloque de piedra? ¿O vas a inventar otro ídolo para que lo reemplace? Pues el dios de la crueldad adopta muchas formas. Siempre es posible encontrar otra.


9. Mas no creas que el miedo es la manera de escapar del miedo. Recordemos lo que se ha subrayado en el texto con respecto a los obstáculos que la paz tiene que superar. De éstos, el último, el que más difícil nos resulta creer que no es nada—si bien aparenta ser un bloque sólido, impenetrable, temible e insuperable—es el miedo a Dios Mismo. He aquí la premisa básica que entrona al pensamiento del miedo como si de un dios se tratase. Pues el miedo es venerado por aquellos que le rinden culto y el amor parece ahora estar revestido de crueldad.


10. ¿De dónde ha surgido la creencia totalmente irracional de que hay dioses vengativos? El amor no ha confundido sus atributos con los del miedo. Mas los que le rinden culto al miedo perciben su propia confusión en el “enemigo” del miedo, y la crueldad de éste como parte del amor. ¿Y qué podría ser ahora más temible que el Corazón del Amor Mismo? Sus Labios parecen estar manchados de sangre y de su boca brotar fuego. Pero sobre todo, es terrible e inconcebiblemente cruel, y siega las vidas de todos aquellos que Lo consideran su Dios.


11. No hay duda acerca de la decisión que hoy vas a tomar. Pues hoy posarás tu mirada por última vez sobre ese bloque de piedra que tú mismo esculpiste y dejarás de llamarle dios. Ya habías llegado a este punto antes, pero decidiste que ese dios cruel permaneciera contigo en otra forma. Y por eso el temor a Dios permaneció contigo. Pero esta vez lo dejarás allí. Y al volver, regresarás a un mundo nuevo, aliviado de ese peso; un mundo que no se ve a través de sus ojos invidentes, sino a través de la visión que tu decisión te restauró.


12. Ahora tus ojos le pertenecen a Cristo y es Él quien mira a través de ellos. Ahora tu voz le pertenece a Dios y se hace eco de la Suya. Ahora tu corazón permanecerá en paz para siempre. Lo has elegido a Él en lugar de a los ídolos, y los atributos con los que tu Creador te bendijo te son por fin restituidos. La Llamada de Dios ha sido oída y contestada. Ahora el miedo ha dado paso al amor, al Dios Mismo reemplazar la crueldad.


13. Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra. Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. Elegimos una vez más, y elegimos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos completan. En ellos vemos Tu Gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu Santidad nos ha liberado. Y por ello Te damos las gracias. Amén.


REFLEXIÓN:


Si fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, ¿por qué algunas veces somos crueles? Si en Dios no hay crueldad, en mí tampoco debería haber. Por eso la frase de hoy pareciera una ironía porque algunas veces nos comportamos con crueldad. Y aunque esto suele suceder, la lección de hoy enfatiza que la crueldad surge de la ilusión del miedo, de la creencia de que atacamos para protegernos, cuando en realidad reforzamos el mismo miedo que queremos evitar.


Experimentamos crueldad porque olvidamos nuestra verdadera naturaleza y nos identificamos con el ego, que ve separación en lugar de unidad. La crueldad no es inherente a nosotros, sino una distorsión causada por el miedo. Cuando nos percibimos separados, creemos que necesitamos defendernos y, en esa defensa, justificamos el ataque, lo cual perpetúa el sufrimiento.


Sin embargo, la enseñanza nos invita a reconocer que no somos nuestra crueldad ni nuestro miedo, sino el amor que subyace en todo. Al soltar las defensas y ver al otro sin juicio ni temor, restauramos nuestra visión de nosotros mismos como seres de paz y compasión.


Y aunque este tema es fácil de entender y aceptar intelectualmente, en una situación  "real" nos pueden agredir, y entonces nuestra reacción sería huir  o  atacar.  ¡Es un  dilema! Pero ahí radica el verdadero desafío: la diferencia entre la comprensión intelectual y la realidad vivida. Y aunque UCDM nos enseña que la crueldad proviene del miedo y que defendernos refuerza ese miedo, en la práctica, ante la necesidad de supervivencia, reaccionar es una respuesta natural.


Entonces, si soy el hacedor de aquello de lo que me defiendo, y al defenderme provoco que sea real e ineludible, esto no significa que deba ignorar el peligro real, sino que mi percepción del mundo influye en cómo experimento y respondo a él. Si creo que el mundo es un lugar hostil, reacciono desde el miedo, pero si busco ver la unidad en todo, la respuesta cambia. En una situación de ataque físico, nuestro instinto es protegernos, y no hay error en eso. Pero quizás la enseñanza nos invita a examinar no sólo la reacción inmediata, sino también el estado mental que la precede. Si actuamos desde el amor en lugar del miedo, nuestra forma de responder (antes, durante y después del peligro) puede transformarse.


ORACIÓN:


“Padre, somos como Tú. En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. Tu paz es nuestra. Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. Elegimos una vez más, y elegimos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. Y damos gracias por ellos que nos completan. En ellos vemos Tu Gloria y en ellos hallamos nuestra paz. Somos santos porque Tu Santidad nos ha liberado. Y por ello Te damos las gracias. Amén”.

miércoles, 18 de junio de 2025

LECCIÓN 169: Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado.



1. La gracia es el aspecto del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la Unidad de la Verdad. Es la aspiración más elevada que se puede tener en este mundo, pues conduce más allá de él. Se encuentra más allá del aprendizaje, aunque es su objetivo, pues la gracia no puede arribar hasta que la mente se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. La gracia se vuelve inevitable para aquellos que han preparado un altar donde pueda ser dulcemente depositada y gustosamente recibida: un altar santo e inmaculado para este don.


2. La gracia es la aceptación del Amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo. Sólo mediante la gracia pueden éstos desaparecer, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real.


3. La gracia no es algo que se aprende. El último paso tiene que ir más allá de todo aprendizaje. La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar. Dicha mente no se ha cerrado del todo a la Voz de Dios. Se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe y, por lo tanto, está lista para aceptar un estado completamente diferente de la experiencia que le es familiar.


4. Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirmación de que el momento en que la revelación de que el Padre y el Hijo son Uno ya se ha fijado. Pero hemos dicho también que la mente es la que determina cuándo ha de ocurrir ese momento, y que ya lo ha hecho. Te exhortamos, no obstante, a que des testimonio de la Palabra de Dios para que la experiencia de la verdad llegue cuanto antes y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca los efectos de la verdad en ti.


5. La unicidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos “Dios es” y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. No hay labios que las puedan pronunciar, y ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido a su Fuente y, al igual que Ésta, simplemente es.


6. No podemos hablar, escribir, y ni siquiera pensar en esto en absoluto. Pues aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. Esta experiencia hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles. Yace más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, del perdón y de la santa faz de Cristo. El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo nunca existió. La eternidad sigue siendo un estado constante.


7. Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de acelerar. No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es el perdón, se obtienen experiencias que dan testimonio de que el momento que la mente misma determinó para abandonar todo excepto esto, está por llegar. No vamos a apresurar este momento como si lo que vas a ofrecer se hubiese ocultado de Aquel que enseña el significado del perdón.


8. Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Mente, consumado y completo. Él reconoció todo lo que el tiempo encierra y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar -desde una perspectiva en la que el tiempo ha terminado- cuándo ha de ser liberada para la revelación y la eternidad. Hemos repetido en varias ocasiones que no haces sino emprender una jornada que ya concluyó.


9. Pues la unicidad no puede sino encontrarse aquí. Sea cual sea el momento que la mente haya fijado para la revelación, es completamente irrelevante para lo que no puede sino ser un estado constante, eternamente como siempre ha sido y como ha de ser eternamente. Nosotros simplemente asumimos el papel que se nos asignó hace mucho, y que Aquel que escribió el guion de la salvación en el Nombre de Su Creador y en el Nombre del Hijo de Su Creador reconoció como perfectamente realizado.


10. No hay necesidad de clarificar más lo que nadie en el mundo puede comprender. Cuando la revelación de tu unicidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente. Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ya sucedió. Mas ¿qué significado pueden tener estas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?


11. Baste, pues, con decir que para desempeñar tu papel tienes trabajo por delante. El final seguirá siendo nebuloso mientras no hayas desempeñado por completo tu papel. Pero eso no importa, pues tu papel sigue siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. Conforme asumas el papel que te fue encomendado, la salvación se acercará un poco más a cada corazón inseguro cuyo latir no esté aún en armonía con Dios.


12. El perdón es el eje central de la salvación, pues al hacer que todos sus aspectos tengan una relación significativa entre sí, dirige su curso y su trayectoria y asegura su resultado. Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último don que la salvación puede otorgar. La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso.


13. Mas ese lapso es suficiente. Pues ahí es donde se depositan los milagros que has de devolver de los instantes santos que recibes, por medio de la gracia que experimentas, a todos los que ven la luz que aún refulge en tu faz. ¿Qué es la faz de Cristo sino la de aquel que, habiéndose adentrado por un momento en la intemporalidad, trae de vuelta—para bendecir al mundo—el claro reflejo de la unidad que allí experimentó? ¿Cómo podrías alcanzarla para siempre mientras una parte de ti se encuentre afuera, ignorante y dormida, necesitada de que des testimonio de la verdad?


14. Siéntete agradecido de poder regresar, de la misma manera en que te alegró ir por un instante, y acepta los dones que la gracia te otorgó. Es a ti mismo a quien se los traes de vuelta. Y no muy lejos, se encuentra la revelación. Su llegada está garantizada. Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que la acompaña. Damos la bienvenida a la liberación que ofrece a todos. No estamos pidiendo lo que no se puede pedir. No tenemos nuestras miras puestas en aquello que está más allá de lo que la gracia puede conceder. Pues eso lo podemos dar mediante la gracia que se nos ha concedido.


15. Nuestro objetivo de aprendizaje de hoy no excede lo que expresa la plegaria que sigue a continuación. Mas ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este día le solicitamos a Aquel que nos concede la gracia que pedimos, tal como se le concedió a Él?


Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar.


REFLEXIÓN:


Hoy podemos destacar muchas frases de esta lección que corroboran lo que somos, cómo pensamos y cómo vivimos, especialmente si Cristo ha sido el centro de nuestra vida espiritual:


  • Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado: Ayer nos decían que la "gracia", nos era dada y que podíamos reclamarla. Hoy nos dicen que por ella vivimos y somos liberados. En Romanos 3: 24-27, que se resume en esta frase: “la persona es reformada y hecha justa por la fe, y no por el cumplimiento de la Ley”, se nos confirma que la "gracia" es producto de la fe, y por lo tanto es un don.

  • La gracia es la aceptación del Amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo: Si no fuera por la gracia y la fuerza que recibimos a diario del Padre, vivir en este mundo en caos sería imposible, porque todos los días, los medios de comunicación, bombardean nuestra mente con noticias de tragedias y desastres, pero nos mantenemos en pie y firmes no sólo por nuestras responsabilidades cotidianas, sino porque confiamos en que el Amor de Dios nos guía y nos protege, y por fe seguimos con nuestra vida sin derrumbarnos.

  • La gracia no es algo que se aprende: Ya lo sabemos, hoy nos lo están reiterando, y nos queda claro que la “gracia” es un don, un regalo, que llega de repente cuando estamos preparados, e ilumina nuestra mente y nuestra vida, infundiendo en nosotros fuerza y coraje.

  • La gracia no es la meta que este curso aspira a alcanzar. No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva puede oír la Llamada a despertar: Esto quiere decir que la “gracia” es la que nos impulsa a seguir el llamado que nos hacen para aceptar el plan de salvación que Dios diseñó para nosotros a través del perdón. Sí, porque el “perdón” es la meta, y por eso estamos sanando nuestra mente, y la “gracia” llega para que las ilusiones se hagan a un lado y la Verdad ocupe su lugar sin que nuestra mente interfiera.


La “gracia” nos impulsa a seguir adelante a pesar de cualquier cosa que esté frenando nuestra vida: un duelo, una enfermedad, un vicio, un apego, etc. Y aquí cabe recordar lo que dice en 2 Corintios 12: 7-9, en donde San Pablo expresa su aflicción, y recibe un respuesta de parte de Cristo:


 “... me fue clavado en la carne un aguijón, verdadero delegado de Satanás, cuyas bofetadas me guardan de todo orgullo. Tres veces rogué al Señor que lo alejara de mí, pero me dijo: 'Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad'. Con mucho gusto, pues, me preciaré de mis debilidades para que me cubra la fuerza de Cristo”.


Entonces, seamos humildes y obedientes, y pidamos “que se nos conceda la gracia, el último don que la salvación puede otorgar”, y que proviene de la fuerza de Cristo.


ORACIÓN: 


Padre: “Por la gracia vivo. Por la gracia soy liberado. Por la gracia doy. Por la gracia he de liberar”. ¡Que me baste por siempre Tu Gracia! Amén.

martes, 17 de junio de 2025

LECCIÓN 168: Tu Gracia me es dada. La reclamo ahora.



1. Dios nos habla. ¿No deberíamos nosotros acaso hablarle a Él? Dios no es algo distante. No trata de ocultarse de nosotros. Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él, y somos víctimas del engaño. Él siempre está enteramente accesible. Ama a Su Hijo. De nada se puede estar seguro, excepto de esto, pero esto es suficiente. Él amará a Su Hijo eternamente. Aun cuando su mente duerme, Él lo ama. Y cuando su mente despierte, lo seguirá amando con un amor que nunca ha de cambiar.


2. Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles. Pues toda esperanza quedaría colmada para siempre y cualquier clase de desesperación sería inconcebible. Su Gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en Ella radica el recuerdo de Su Amor. ¿Cómo no iba Él a proporcionar gustosamente los medios por los cuales puede reconocerse Su Voluntad? Su Gracia es tuya sólo con que La reconozcas. Y Su recuerdo aflorará en la mente que Le pida los medios por los cuales su sueño termina.


3. Hoy le pedimos a Dios el don que con más celo ha conservado dentro de nuestros corazones, esperando ser reconocido. Se trata del don mediante el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando así Él Mismo el último paso de la salvación. Todos los pasos, excepto éste, los aprendemos siguiendo las instrucciones de Su Voz. Pero al final es Él Quien viene y tomándonos en Sus Brazos desvanece todas las telarañas de nuestro sueño. Su don de Gracia es algo más que una simple respuesta, pues restaura todas las memorias que la mente que duerme había olvidado, y toda la certeza acerca del significado del amor.


4. Dios ama a Su Hijo. Pídele ahora que te proporcione los medios por los cuales este mundo desaparece, y primero vendrá la visión y, un instante más tarde, el Conocimiento. Pues en el estado de gracia ves una luz envolver al mundo con amor y al miedo borrarse de todos los semblantes conforme los corazones se alzan y reclaman la luz como suya. ¿Qué queda ahora que pueda demorar al Cielo un solo instante más? ¿Qué queda aún por hacer cuando tu perdón descansa sobre todas las cosas?


5. Hoy es un día nuevo y santo, pues recibimos lo que se nos ha dado. Nuestra fe radica en el Dador, no en nuestra aceptación. Reconocemos nuestros errores, pero Aquel que no sabe de errores es Quien ha de responder a ellos, proporcionándonos los medios por los que podemos dejarlos atrás y elevarnos hasta Él con gratitud y amor.


6. Y Él desciende para recibirnos, según nosotros nos acercamos a Él. Pues lo que nos ha preparado, Él lo da y nosotros lo recibimos. Tal es Su Voluntad, pues ama a Su Hijo. A Él elevamos nuestras plegarias hoy, devolviéndole tan sólo la palabra que nos dio por medio de Su Propia Voz, Su Palabra, Su Amor:


Tu Gracia me es dada. La reclamo ahora. Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí que te lo pido, pues soy el Hijo que Tú amas.


REFLEXIÓN:


La Gracia no es otra cosa que un regalo que proviene del amor incondicional de Dios hacia nosotros. No importa si estamos dormidos o despiertos, su amor permanece constante, imperecedero, no cambia porque proviene de un Padre amoroso, eterno, o como nos dicen hoy : “El siempre está enteramente accesible”. Y no recibimos este regalo por merecimiento, ni por obras, sino por la eterna misericordia del Padre. 


En la carta a los Romanos 3:24-27, se expresa claramente por qué la Gracia es un regalo:


“Pero  todos son reformados y hechos justos  gratuitamente y por pura bondad, mediante la redención realizada en Cristo Jesús.  Dios lo puso como la víctima cuya sangre nos consigue el perdón, y esto es obra de fe. Así demuestra Dios cómo nos hace justos, perdonando los pecados del pasado que había soportado en aquel tiempo;  y demuestra también cómo nos reforma en el tiempo presente: Él, que es justo, nos hace justos y santos por la fe propia de Jesús. Y ahora, ¿dónde están nuestros méritos? Fueron echados afuera. ¿Quién los echó? ¿La ley que pedía obras? No, otra ley, que es la fe”.


Entonces, si por pura fe se nos otorga ese don, digámosle al Padre: “Tu Gracia me es dada. La reclamo ahora”.


ORACIÓN:


“Padre, vengo a Ti. Y Tú vendrás a mí, que te lo pido pues soy el Hijo que Tú amas". ¡Qué Tu Gracia, me sea dada. Amén.


lunes, 16 de junio de 2025

LECCIÓN 167: Sólo hay una vida y ésa es la Vida que comparto con Dios.



1. No existen diferentes clases de vida, pues la vida es como la verdad: no admite grados. Es la única condición que todo lo que Dios creó comparte. Y al igual que todos Sus Pensamientos, no tiene opuesto. La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son Uno.


2. En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la vida. Tú lo llamas muerte. Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. Es la idea subyacente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad. Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea con perfecta alegría. Todo pesar, toda pérdida y ansiedad, todo sufrimiento y dolor, e incluso el más leve suspiro de cansancio, ligera incomodidad o el menor fruncimiento de ceño dan testimonio de la muerte. Por lo tanto, niegan que vives.


3. Crees que la muerte es algo relativo al cuerpo. Sin embargo, la muerte es sólo una idea y no tiene nada que ver con lo que se considera físico. Los pensamientos se encuentran en la mente. Éstos pueden entonces aplicarse según lo dicte la mente. Y es en su punto de origen donde debe efectuarse el cambio si es que éste ha de tener lugar. Las ideas no abandonan su fuente. El énfasis que este curso ha puesto en esta idea se debe al papel central que ocupa en nuestros intentos de que cambies de parecer con respecto a ti mismo. Es la razón de que puedas curar. Es la causa de la curación. Es la razón de que no puedas morir. Su veracidad te estableció como uno con Dios.


4. La muerte es el pensamiento de que estás separado de tu Creador. Es la creencia de que las condiciones cambian y de que las emociones varían debido a causas que no están bajo tu control, que no son obra tuya y que nunca podrás cambiar. Es la creencia fija de que las ideas pueden abandonar su fuente y adquirir cualidades que ésta no posee, convirtiéndose así en algo diferente de su origen, aparte de éste en lo relativo a su naturaleza, así como en lo relativo al tiempo, a la distancia y a la forma.


5. La muerte no puede proceder de la vida. Las ideas permanecen unidas a su fuente. Pueden extender todo lo que su fuente contiene. En este sentido, pueden ir mucho más allá de sí mismas. Pero no pueden dar origen a lo que nunca les fue dado. Tal como fueron concebidas, así será como ellas a su vez han de concebir. Tal como nacieron, así es como darán a luz. Y de allí de donde provinieron, allí mismo regresarán.


6. La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. No puede cambiar su estado de vigilia. No puede hacer un cuerpo ni tampoco habitar en un cuerpo. Lo que es ajeno a la mente no existe porque no tiene una fuente. La mente crea todas las cosas que existen, pero no puede otorgarles atributos que no posee ni tampoco cambiar su propio estado eterno de plena conciencia. No puede fabricar lo físico. Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida.


7. Lo opuesto a la vida tan sólo puede ser otra forma de vida. Como tal, se puede reconciliar con lo que la creó porque no es realmente un opuesto. Su forma puede cambiar, así como aparentar ser lo que no es. Mas la mente es mente, tanto si está despierta como dormida. No es lo opuesto a nada que haya sido creado ni a lo que parece hacer mientras cree estar dormida.


8. Dios sólo crea mentes despiertas. Él no duerme, y Sus Creaciones no pueden poseer algo que Él no les dio ni dar lugar a condiciones que Él no comparte con ellas. El pensamiento de muerte no es lo opuesto a los pensamientos de vida. Libres para siempre de cualquier clase de oposición, los Pensamientos de Dios son eternamente inmutables y tienen el poder de extenderse inmutablemente para siempre, aunque dentro de sí mismos, pues son omnipresentes.


9. Lo que parece ser lo opuesto a la vida es meramente un sueño. Cuando la mente elige ser lo que no es y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede acceder o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, simplemente parece que se va a dormir por un rato. Y sueña con el tiempo: un intervalo en el que lo que parece acontecer en realidad nunca sucedió, los cambios ocurridos son insubstanciales y los acontecimientos no han tenido lugar en ninguna parte. Cuando la mente despierta, sencillamente sigue siendo tal como siempre fue.


10. Seamos hoy criaturas de la verdad y no neguemos nuestro santo patrimonio. Nuestra vida no es como nos la imaginamos. ¿Quién podría cambiar la vida sólo porque cierre los ojos o porque haga de sí mismo lo que no es al estar dormido y ver en sueños algo opuesto a lo que él es? Hoy no pediremos la muerte en ninguna de sus formas. Tampoco dejaremos que imaginados opuestos a la vida moren ni por un instante allí donde Dios Mismo estableció el Pensamiento de Vida eterna.


11. Hoy procuraremos mantener su santo hogar tal como Él lo estableció y como Su Voluntad dispone que sea eternamente. Él es Dueño y Señor de lo que hoy pensamos. Y en Sus Pensamientos, que no tienen opuesto, entenderemos que sólo hay una vida, y que ésa es la Vida que compartimos con Él, con toda la Creación e igualmente con sus pensamientos, que Él creó como una unidad de vida que no puede separarse con la muerte ni abandonar la Fuente de la Vida de donde provino.


12. Compartimos una sola vida porque tenemos una sola Fuente desde la Cual nos llega la perfección, la cual permanece por siempre en las santas mentes que Él creó perfectas. Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre. La mente que duerme no puede sino despertar, según ve su propia perfección reflejando al Señor de la Vida tan perfectamente que se funde con lo que allí se ve reflejado. Y ahora ya no es un simple reflejo, sino que se convierte en aquello que refleja y en la luz que hace que el reflejo sea posible. La visión deja ahora de ser necesaria. Pues una mente despierta es aquella que conoce su Fuente, su Ser y su Santidad.


REFLEXIÓN:


Hoy todo está claro, no hay mucho que pensar ni reflexionar. Sólo hay una vida, porque sólo hay un presente, y el “mañana” es incierto, y quién sabe si vendrá. Y si lo que nos importa es el presente, de ese presente lo único que vale es el “instante”, nada más. Así se salva el día: segundo a segundo. Y al salvar el día tenemos la certeza de que no importa qué pase luego, porque siempre “el mañana” será mejor. Y salvar el día significa proteger nuestra mente de pensamientos agresores, como el pensamiento de “muerte”, que indica que estamos separados de nuestro Creador. O de pensamientos que nos devuelvan al pasado, o que nos lleven al futuro. El pasado y el futuro nos distraen de estar en el presente, que es la vida que compartimos con Dios, porque ya sabemos que Él es un eterno presente, donde ocurre la vida y los milagros.


“Somos ahora tal como siempre hemos sido y como seremos siempre”, si procuramos salvar cada instante del presente. Esa es la mejor manera de vivir en el ahora. Si algo pasa, si nos equivocamos, si nos enojamos, no importa: respiremos el instante presente, enmendando, sin culparnos, y sigamos confiando en que somos tal como Dios nos creó.


ORACIÓN:  


Padre, pongo en tus manos mi mente que has creado perfecta: si duerme, despiértala, pues quiero mi mente despierta para que no pierda de vista “su Fuente, su Ser y su Santidad". Amén.


domingo, 15 de junio de 2025

LECCIÓN 166: Se me han confiado los dones de Dios.



1. Se te ha dado todo. La confianza que Dios tiene en ti es infinita. Él conoce a Su Hijo. Da sin hacer excepciones y sin reservarse nada que pudiera contribuir a tu felicidad. Sin embargo, a menos que tu voluntad sea una con la Suya, no podrás recibir Sus dones. Mas ¿qué podría hacerte pensar que hay otra voluntad aparte de la Suya?


2. He aquí la paradoja que sirve de fundamento a la fabricación de este mundo. Este mundo no es la Voluntad de Dios, por consiguiente, no es real. No obstante, aquellos que creen que lo es no pueden sino creer que hay otra voluntad, la cual produce efectos opuestos a los que Él dispone. Esto es claramente imposible, mas la mente de aquel que contempla el mundo y lo juzga como real, sólido, digno de confianza y verdadero cree en dos creadores o, mejor dicho, en uno solo: él mismo. Pero nunca en un solo Dios.


3. Todo aquel que alberga creencias tan extrañas como éstas no puede aceptar los dones de Dios, pues se ve obligado a creer que aceptarlos, por muy evidentes que se vuelvan, por muy grande que sea la urgencia con la que se le insta a reclamarlos como propios, es verse presionado a traicionarse a sí mismo. Por lo tanto, tiene que negar su presencia, contradecir la verdad y sufrir para preservar el mundo que él construyó.


4. He aquí el único hogar que cree conocer; la única seguridad que cree poder encontrar. Sin ese mundo que él mismo construyó se siente como un paria, sin hogar y asustado. No se da cuenta de que en ese mundo es donde en verdad es presa del miedo y donde no tiene un hogar; un paria vagando tan lejos de casa y ausente por tanto tiempo, que no se da cuenta de que se ha olvidado de dónde vino, adónde va e incluso de Quién es en realidad.


5. No obstante, los dones de Dios lo acompañan en su solitario e insensato vagar, aunque él no se dé cuenta. No puede perderlos. Pero no quiere ver lo que se le ha dado. Continúa errante, consciente de la futilidad que le rodea por todas partes, viendo cómo lo poco que tiene no hace sino menguar, conforme sigue adelante sin ir a ninguna parte. Pero aun así, continúa deambulando en la miseria y en la pobreza, solo, aunque Dios está con él, y en posesión de un tesoro tan grande que, ante su magnitud, todo lo que el mundo ofrece no tiene ningún valor.


6. Su aspecto da lástima: cansado, rendido, harapiento, con los pies ensangrentados debido al pedregoso camino que ha venido recorriendo. No hay nadie que no se haya identificado con él, pues todo el que viene aquí ha seguido la misma senda que él recorre y se ha sentido derrotado y desesperanzado tal como él se siente ahora. Mas ¿es su situación realmente trágica si te percatas de que está recorriendo el camino que él mismo eligió y que no tiene más que darse cuenta de Quién camina a su lado y poner al descubierto sus tesoros para ser libre?


7. Éste es el ser que has elegido, el que forjaste para reemplazar a la realidad. Éste es el ser que defiendes ferozmente contra toda muestra de razón, toda evidencia, así como contra todos los testigos que te pueden demostrar que eso no es lo que tú eres. Pero no les haces caso. Sigues el camino que te has trazado, cabizbajo, no vaya a ser que captes un atisbo de la verdad, te libres del autoengaño y quedes en libertad.


8. Te retraes temerosamente no vaya a ser que sientas el toque de Cristo sobre tu hombro y percibas Su amorosa mano apuntando hacia tus dones. ¿Cómo podrías proclamar entonces que eres pobre en el exilio? Él te haría reír de semejante percepción de ti mismo. ¿Dónde está ahora la auto-conmiseración? ¿Y qué pasaría entonces con toda la tragedia que montaste para aquel para el que Dios dispuso que gozara sólo de dicha?


9. Ahora tu miedo ancestral te ha salido al encuentro y por fin la justicia ha dado contigo. Cristo ha puesto Su mano sobre tu hombro y ya no te sientes solo. Piensas incluso que el miserable yo que creíste ser tal vez no sea tu verdadera identidad. Tal vez la Palabra de Dios sea más cierta que la tuya. Tal vez los dones que Él te ha dado son reales. Tal vez tu plan de mantener a Su Hijo sepultado en el olvido y de seguir por el camino que elegiste recorrer separado de tu Ser no Lo ha engañado del todo.


10. La Voluntad de Dios no se opone a nada. Simplemente es. No es a Dios a Quien has aprisionado con tu plan de querer perder tu Ser. Él no sabe nada de un plan tan ajeno a Su Voluntad. Hubo una necesidad que Él no comprendió, y Él simplemente dio una Respuesta. Eso es todo. 7Y tú, a quien se le ha dado esa Respuesta, no tienes necesidad de nada más.


11. Ahora vivimos, pues ahora no podemos morir. El deseo de morir recibió respuesta, y la mirada que contemplaba la muerte ha sido reemplazada por una visión que percibe que tú no eres lo que pretendes ser. Uno que marcha a tu lado le ofrece a cada uno de tus temores esta piadosa respuesta: “Eso no es cierto”. Cada vez que el pensamiento de pobreza te oprime, Él te recuerda todos los dones que posees, y cuando te percibes solo y atemorizado, te recuerda que Él siempre está a tu lado.


12. Y te recuerda también algo más que habías olvidado. Pues al tocarte ha hecho que seas igual que Él. Los dones que posees no son sólo para ti. Ahora tienes que aprender a dar lo que Él vino a ofrecerte. Ésta es la lección que está implícita en lo que Él da, pues Él te ha salvado de la soledad que quisiste forjar para ocultarte de Dios. Te ha recordado todos los dones que Dios te concedió. Te habla asimismo de aquello en lo que se ha de convertir tu voluntad cuando los aceptes y reconozcas que te pertenecen.


13. Los dones son tuyos, y se te han confiado para que se los des a todos aquellos que eligen recorrer el solitario camino del que tú te has escapado. Ellos no entienden que lo único que están haciendo es ir en pos de sus deseos. Ahora eres tú quien les tiene que enseñar. Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino que pueden recorrer. Les enseñas esto al mostrarles la felicidad que sobreviene a los que han sentido el toque de Cristo y reconocido los dones de Dios. No permitas que tus pesares te tienten a no ser fiel a tu cometido.


14. Tus suspiros no harían ahora sino truncar las esperanzas de aquellos que cuentan contigo para su liberación. Tus lágrimas son las suyas. Si enfermas, no haces sino impedir su curación. Tus temores no hacen sino enseñarles que los suyos están justificados. Tu mano se convierte en la que otorga el toque de Cristo; tu cambio de mentalidad, en la prueba de que quien acepta los dones de Dios jamás puede sufrir por nada. Se te ha encomendado liberar al mundo de su dolor.


15. No lo defraudes. Conviértete en la prueba viviente de lo que el toque de Cristo puede ofrecer a todo el mundo. Dios te ha confiado Sus dones. ¡Que tu felicidad dé testimonio de la gran transformación que experimenta la mente que elige aceptarlos y sentir el toque de Cristo! Ésa es tu misión ahora. Pues Dios les ha encomendado a todos los que reciben Sus dones que a su vez los den. Ha compartido Su Júbilo contigo. Ahora ve y compártelo con el mundo.


REFLEXIÓN:


Sólo puedo recibir los dones si mi voluntad es una con la de Dios. Y este mundo no es la voluntad de Dios, por lo tanto no es real. Al poner mis esperanzas en las cosas de este mundo está implícita la idea de hacer sólo mi voluntad, y por eso es que cuando no consigo lo que quiero culpo a Dios.  Así que cuando lo que deseo está ligado al mundo es cuando mi voluntad no coincide con la voluntad de Dios, y al no conseguir lo que deseo o las cosas salen mal, sólo atino a decir: Dios no existe.  Y esto es producto de la no aceptación de lo que sucede en mi vida, o simplemente de la rebeldía que nace de no poder hacer mi voluntad a capricho ni hacerme responsable de mis actos. 


¿Cómo saber que la voluntad de Dios y la mía no están alineadas? Sí que lo sabemos:  cuando nuestra vida está hecha un caos, todo nos sale mal, nos sentimos frustrados, tenemos pérdidas materiales y espirituales, físicamente nos sentimos agotados, y literal, no podemos caminar con la frente en alto, y tenemos el corazón escondido porque nuestra espalda no está erguida sino doblada por el peso que llevamos encima. Y cuando esto pasa surgen más preguntas: ¿Y dónde está Dios?  ¿Por qué me abandonó? ¿Por qué permitió que esto pasara? Lo que sucedió fue que cuando tomé mis decisiones no quise contar con Dios, y claramente nos dicen que “la Voluntad de Dios no se opone a nada. Simplemente es”, y esto no es otra cosa que el libre albedrío. Sí, porque Dios nos hizo libres, no somos sus esclavos, y permanece esperando que contemos con Él, y no manipula nuestras acciones, y mucho menos nuestras decisiones. 


Y sólo cuando la Voluntad de Dios y la nuestra están alineadas, entonces todo se sincroniza y nuestra vida cambia, y todo nos sale bien, y disfrutamos de un tiempo de paz. Todos hemos pasado por momentos de oscuridad que algunos llaman “la noche oscura del alma”, y que no es otra cosa que un tiempo de crisis que nos confronta, que nos aísla del mundo y de las personas, pero que nos permite experimentar una transformación producto de la purificación de nuestra mente y nuestro cuerpo. Luego de eso, hay un respiro en nuestra vida, y es cuando buscamos a Dios desesperadamente, y Él en su infinito amor se deja encontrar de maneras misteriosas que cada quien sabe y comprende cómo fue. Luego de eso vienen momentos de paz, y es porque nuestra voluntad se está “sincronizando” con la del Padre. Esta experiencia nos transforma, y muy seguramente muchas de las personas que iniciamos el estudio de UCDM, ya lo hemos experimentado y por eso estamos aquí buscando sanar nuestra mente para permanecer unidos a la Voluntad liberadora del Padre.


Los dones que recibimos de Dios, se manifiestan de muchas maneras: Nace de nuestro interior una “ganas” de hacer algo no sólo para seguirnos transformando, sino para que otros también lo hagan. Es por eso que algunas personas se unen a grupos o fundaciones para ofrecer sus talentos. Otros escriben un libro compartiendo su experiencias, otros pitan, otros bailan, pero todos hacemos algo para compartir con los demás, porque eso tan maravilloso que nos ha sucedido no puede quedar guardado en nuestro corazón, sino tiene que ser compartido para que otros hermanos se inspiren y experimenten su propia transformación. Por eso nos dicen que nuestros dones se nos han confiado para que se los demos “a todos aquellos que eligen recorrer el solitario camino” del que nosotros hemos escapado. Creo que aquí cobra valor la frase “no hay mal que por bien no venga”, porque eso que nos parecía tan terrible, luego se convierte en una experiencia de aprendizaje no sólo para nosotros sino para esos hermanos que vienen detrás de nosotros, y por eso nos dicen:


“Ahora eres tú quien tiene que enseñar. Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino que pueden recorrer. Les enseñas esto al mostrarles la felicidad que sobreviene a los que han sentido el toque de Cristo y reconocido los dones de Dios.  No permitas que tus pesares te tienten a no ser fiel a tu cometido”.


Se nos ha encomendado “liberar al mundo de su dolor”. Es una tarea bella y ardua, y somos valientes si decidimos aceptarla. Dios ha compartido “Su Júbilo” con nosotros, no para guardarlo como un tesoro, sino para entregarlo al mundo.


ORACIÓN:


Padre, que yo no te defraude, que mis dones no se pierdan en mi inconstancia y mi desánimo. Qué el toque de Cristo me de la fuerza para persistir en este camino de sanación de mi mente. Amén.


LECCIÓN 365

Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará la paz. 1. Y si...

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